Historias musicales muestran a los artistas cambiando al Barrio Cósmico

La música ha sido protagonista de los cambios en el mundo, dice en entrevista con Sputnik el entrevistador y musicólogo mexicano Betto Arcos, acerca de su libro de colección Historias Musicales del Barrio Cósmico, que reúne dos décadas de trabajo, concebido como gran relato radiofónico de la World y Latin Music en EEUU.

«La música siempre ha sido parte esencial de los cambios que ha habido en todo el mundo, son conocidas las influencias de la música en la época de las dictaduras en Argentina y en Chile; hay grandes historias de músicos y artistas cuyas canciones tuvieron un impacto fuerte en la gente, muchos tuvieron que exiliarse como León Gieco y Mercedes Sosa, perseguidos por la dictadura argentina», expresa el autor sobre su libro.

La obra incluye una discografía de 300 títulos y 150 semblanzas publicadas originalmente en inglés.

El autor nacido en Xalapa, Veracruz (sureste), regresa a México a su lanzamiento del libro en español a finales de julio basado en sus colaboraciones para la cadena británica BBC de Londres, la KPCC de Los Ángeles y National Public Radio de EEUU.

CANCIONES DE REVUELTAS

El programador de música latina del Festival de Jazz de San José, California, documenta, por ejemplo, la gira del cantautor cubano Silvio Rodríguez en los barrios más pobres de La Habana para llevar la música a personas que no pueden ir a una sala de teatro.

A sus 70 años, el cantautor le dice a Arcos, que seguirá haciendo esos conciertos «hasta que se acabe la pobreza en Cuba o hasta que muera; lo que pase primero».

En cuanto a las protestas recientes en la isla, afirma: «he seguido muy de cerca las recientes protestas en las calles, porque tengo muchos amigos en Cuba que me ponen al tanto de la situación, que parece grave».

En el mundo del arte de la isla caribeña «vemos a varios de los artistas que están en mi libro que han tomado una postura pública», explica.

Una de esas figuras es Leo Brouwer, habanero nacido en 1939, formado con influencias del compositor ruso Ígor Stravinski.

El gran creador de aplaudidas obras para guitarra, ahora es reconocido como «la gran figura de la música clásica cubana, de talla internacional y de respeto desde la Revolución Cubana hasta hoy, que tuve la fortuna de entrevistar», prosigue el autor.

Compositor de infinidad de bandas sonoras para películas, entre ellas la renombrada «Como agua para chocolate», del galardonado director mexicano Alfonso Arau, Brouwer publicó recién en su cuenta de Facebook una fotografía con una declaración que escribió a mano: «Hizo una declaración contundente contra la violencia», relata el autor.

La obra y defensa de la Revolución Cubana del guitarrista y compositor es reconocida por todas partes.

«Él mismo me lo dijo en una entrevista, cree en la Revolución; pero se declara en contra de la violencia que sufre el pueblo. Eso dice mucho de una persona pública como él, preocupado porque nunca se había dado esta situación en Cuba», relata Arcos.

Otra artista cubana que aparece en el libro es Dayme Arocena: «una cantante fabulosa de jazz y música cubana, que también hizo una declaración contra la violencia, muestra que los artistas tienen un papel importantísimo en el futuro del pueblo cubano».

HISTORIAS ÁRABES LIBERTARIAS

En el libro hay otras dos historias sobre Medio Oriente, de dos músicos impresionados por la «primavera árabe» de 2010 en Túnez.

En ese país hay dos artistas destacados que entrevistó el autor: uno es la gran figura de la música clásica tunecina, Anouar Brahem, el músico más reconocido que toca el oúd o laúd árabe tradicional, que dio origen a la guitarra de seis cuerdas.

«Brahem me contó su historia personal en torno a la situación que vivió en contra de una dictadura, que llevaba muchos años en el poder», recuerda el musicólogo.

Fue un momento muy difícil para el músico, que no pudo escribir nada en el momento del levantamiento; «pero un año después empezó a crear una música inspirada en todo lo que vivió».

Ese disco se llamó en francés «Souvenance» o «Recuerdo» en español, ejecutadas por el trío árabe de Brahem, acompañado con elementos occidentales de la música, con una orquesta y el piano.

«Es su expresión artística de la memoria de lo que sucedió y vivió en un disco maravilloso que publicó la discográfica ECM», indica el entrevistado.

La otra cantante es Emel Mathlouthi, también de Túnez, escribió la canción «Kelmti Horra» (Mi palabra es libre), inspirada por el poeta palestino Mahmoud Darwish.

Ella vivía en París, debido a que en su país, como mujer su trabajo no tenía apoyo.

La canción inspirada en el poema de Darwish, cantada por ella, «fue entonada por el pueblo durante la situación más explosiva» en la capital del país africano. La música y la poesía se hicieron, otra vez, canto colectivo de multitudes.

Sputnik

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