El Museo Reina Sofía reivindica el arte exiliado de la Guerra Civil y el franquismo

Plantea un recorrido del exilio a través de la mirada de Picasso, Dalí, Oteiza, Tapiès o Miró.

La exposición reflejará la situación de los campos de concentración de republicanos.

El Museo Reina Sofía ha presentado ‘Pensamiento Perdido: Autarquía y Exilio’, con más de 300 obras realizadas en distintos formatos de alrededor de un centenar de artistas. Los cuadros expuestos pertenecen al periodo comprendido entre 1939 y finales de la década de los años 50, con el objetivo de reivindicar el arte exiliado de la Guerra Civil y el franquismo, y ofrecer una nueva narración a través de la mirada de los artistas.

El director del centro, Manuel Borja-Villel, ha explicado que espera generar «debate» con esta reordenación enfocada a una época que ha marcado la historia española, aunque lejos de la polémica. «Ese patrimonio que no es solo lo que se vive en un territorio geográfico. Queremos darlo a conocer y hacer entender de dónde venimos y qué somos, que seamos instrumentos para entender este presente que, como mínimo, es bastante distópico», ha añadido.

Primer plano de la obra «Tres mujeres» (1948), realizada por el artista español Ángel Ferrant con piedra blanca de Salamanca.

Las obras de artistas señeros de esa época como Picasso, Dalí, Saura, Oteiza, Millares, Tapiès o Miró se mezclan con las de otros autores internacionales, pertenecientes a los fondos de la pinacoteca y que a través de sus creaciones relataron la historia de nuestro país, como la fotógrafa Helen Lewitt o Nanda Papiri, entre otros. El museo también ha incluido las piezas de otros artistas con menos nombre en ese período pero igual importancia como Josep Bartolí, Francesc Tosquelles o José Guerrero.

«Hay una relación que va más allá de la fonética entre ‘nación’ y ‘narración’. Parece que el relato lo hace el que tiene territorio, pero ¿cómo se escribe desde quien no lo tiene? El que se debata qué papel ha tenido el exilio en España es fundamental: si eso genera ruido, sería una lástima porque es perder una oportunidad», ha señalado Borja-Villel.

Un recorrido por el relato del exilio español

Este episodio ocupa 16 salas de la cuarta planta del edificio Sabatini. El recorrido comienza en la sala titulada «La Victoria», protagonizada por el visionado del inicio de la película «Ya viene el cortejo» (1939), de Carlos Arévalo, donde puede verse la entrada del ejército franquista en Madrid. La reorganización de las piezas ofrece dos «caminos» posibles al visitante, uno hacia el relato del exilio y otro al de la autarquía.

La siguiente sala, «El Pan y la Cruz» es, sin embargo, el contraste, el reflejo de la España del silencio y las prisiones, del hambre, de las cartillas de racionamiento, tal y como se puede ver reflejado en la pieza «La Costurera» (1943), de José Gutiérrez Solano. Y así el visitante seguirá el recorrido por otras salas como la llamada «Apuesta moderna para la nueva Vivienda Social» donde se podrá ver un vídeo de un NODO sobre el Congreso Eucarístico de 1952 en Barcelona o la llamada «La vanguardia frívola en la postguerra», con figuras como Salvador Dalí, Luis Castellanos o Ángel Ferrant. 

Borja Villel ha insistido en que «hemos heredado de la historia esa visión de progreso continuo, pero ya hemos visto que puede llevar a problemas psicológicos muy serios, con lo cual hay que planteárselo y eso está en el exilio. Una idea de resistencia dentro de la cerrazón total del franquismo, con autores que encontraban formas de crear y trabajar», ha defendido.

El arte en los campos de concentración de republicanos

En un momento del recorrido surge la obra ‘Monumento a los españoles muertos por Francia’, de Picasso, acompañando las fotografías de Robert Capa de campos de concentración de republicanos y el visitante termina frente a piezas como la película de Josep Renau ‘La tercera dimensión’.

Un visitante observa el óleo sobre lienzo «Monumento a los españoles muertos por Francia» de Pablo Picasso.

«La gente que venga a la exposición podrá verla a través de las formas y los dibujos y las expresiones plásticas o arquitectónicas o fílmicas de estos autores, pero también pueden entender una época, de dónde venimos. Lo bueno y especial que tiene el mundo artístico es que te lo hace sentir a través de la piel, no puedes quedarte ajeno», explica el director de Reina Sofía.

Asimismo, según destaca, en esta exposición hay un elemento «absolutamente novedoso», que es el material que muestran de campos de concentración, piezas ante las que «uno no puede quedarse imparcial, no puede dejar de estar afectado». Se refiere a las obras de Josep Bartolí (España, 1910- EE. UU., 1955) o José García Tella (1906-1983, España), que estuvieron en campos de concentración.

A mediados de septiembre el museo Reina Sofía continuará recorriendo la historia de España a través de sus fondos con otra muestra que abarcará el final del siglo XIX y principio del siglo XX, y ya en noviembre se inaugurará la «más moderna», la que abordará el siglo XXI, una exposición que será la que tenga «más sentido en el mundo distópico» en el que vivimos, ha concluido Borja-Villel. 

RTVE

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