¿Son naturales las deudas?

¿Es natural y justa la propiedad privada, especialmente, sobre bienes naturales (agua, suelos, bosques…) cuya existencia  precede la vida en el planeta?

Por Jorge Luis Oviedo*

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No era natural la esclavitud y, sin embargo, en muchos pueblos (aunque no en la mayoría) se practicó por milenios. Se vendía guerreros vencidos y personas secuestradas por bandas de asaltantes que hicieron de esa actividad su oficio.

Aristóteles justificó la esclavitud como natural, porque asumía como natural la propiedad privada.

De manera similar  muchos economistas (defensores del capitalismo) sostienen que las deudas han existido siempre, también dicen lo mismo de ricos y pobres. Argumentos pueriles que se repiten de muy variadas maneras a través de la propaganda sistémica.

Sin embargo, las deudas públicas no son naturales; tampoco son dinero que nos debemos a nosotros mismos, como también les encanta decir a muchos economistas.

Las deudas que nos obligan a pagar a  banqueros y demás oligarcas a través de los impuestos, son la forma que adquirió la esclavitud moderna.

¿Cómo se hicieron ricos y se convirtieron en dueños de fábricas y tierras de cultivo, minas los primeros oligarcas?

A través de la conquista, la esclavitud y de la imposición de cargas tributarias a los pueblos vencidos.

Después de que la mayoría de países colonizados por unos pocos reinos europeos se independizaron, el dinero fue convertido en medio (arma) con la que se nos despoja a la mayor parte de nuestra fuerza laboral y de nuestra producción intelectual.

Medio que sirve para que la Policía dé protección a los esclavistas modernos (los banqueros y Cía.) y, de paso, reprima a la mayoría de la nación, cuando protesta por  injusticias que perversamente fomentan las élite oligarcas,

El dinero, si es que ha de continuar siendo usado como medio de intercambio de bienes y servicios, dado que en sí mismo no tiene valor real, sino la posibilidad de representar el trabajo de las personas reflejado en los productos intelectuales, materiales y en los servicios cotidianos, debe estar bajo control de las comunidades y no del sistema financiero privado.

El sistema financiero privado al tener el control del dinero, posee el medio para controlar las vidas de la gran mayoría de los habitantes del planeta.

El dinero, pues, un mero simbolismo de valor del trabajo, es el medio del que se valen los banqueros (a través de la banca central que les sirve de oficina para el respaldo oficial del Estado) con el que, por el mecanismo del endeudamiento (que no es natural) esclavizan y hacen que la mayoría trabajemos para ellos.

Los oligarcas son los sustitutos de los monarcas absolutistas de otras épocas; los que concentran, con el control del dinero, el monopolio de las decisiones. Por eso es que en poco más de cien años (1913-2021) su riqueza monetaria (voluntad de inversión a través de emisión de moneda vía préstamos público o privados) es CUATRO A UNO (2019)  a su favor contra la totalidad de la capacidad adquisitiva de los Estados del mundo.

Las deudas, pues, reitero no son naturales ni la esclavitud ni los impuestos ni los pecados de origen.

Las deudas son el resultado de la imposición de prácticas culturales abusivas que se originaron con el surgimiento de los primeros imperios hace varios milenios.

Las deudas no se remontan al origen de nuestra especie.

Los impuestos sirven para sostener las innecesarias deudas públicas que solamente benefician a esos grandes acumuladores oligarcas. Son ellos los que tienen el control del dinero y de las políticas públicas que imponen a los gobiernos a través de muy variados mecanismos como el chantaje, la extorsión, la propaganda sistémica, los seguros, las sociedades anónimas, las bolsas de valores y los fondos de inversión, entre otros.

Con el dinero como medio de conquista y dominación, la gran mayoría de naciones han sido sometidas al antojo de unos pocos oligarcas, por deudas públicas; mientras el 90% de la población somos víctima de una invisible forma de esclavitud a través de deudas particulares y de impuestos directos e indirectos que benefician exclusivamente a esos oligarcas.

Por eso las obras y los servicios públicos son escasos y deficientes; porque no hay forma de que la recaudación fiscal alcance para cumplir las reiteradas promesas de los políticos de oficio (normalmente sirvientes mayores de los oligarcas).

Así es cómo funciona el orden capitalista internacional.

La universalización de los impuestos fiscales es un asunto de reciente creación (1944, Bretton Woods). No es casualidad que, en los centros hegemónicos, se hayan sconsolidado como sustitutos de la esclavitud y la servidumbre, una vez que ambas fueron legalmente abolidas a lo largo de los siglos XIX y XX, aunque su práctica siga persistiendo al margen de las legislaciones que las prohíben.

El impuesto a la riqueza se introdujo durante el siglo XX. Se trata de una devolución conveniente para que unos pocos US$milmillonarios simulen  pagar impuestos.

Las mayores recaudaciones impositivas: ISV o IVA y todos los demás impuestos, como los de importación, exportación, tasas, etc. constituyen el grueso de las “contribuciones” fiscales de un Estado: se obtienen de la clase trabajadora (asalariada o independiente); porque las grandes corporaciones simplemente lo trasladan al Estado.

El sistema monetario actual es una imposición que tiene menos de cien años; fue erigido sobre la base del chantaje a unos pocos gobernantes de los países europeos destruidos por la Segunda Guerra Mundial;  y por medio de la extorsión a muchos países periféricos alrededor del mundo.

Los pueblos somos víctimas de un gran fraude impositivo fiscal basado en deudas públicas innecesarias; aunque muy útiles para las élites financieras y comerciales.

Las deudas y los impuestos fiscales, reitero, no son naturales; pero son el sutil binomio de dominación moderna que sustituyó, con menos violencia y mucha psicología de masas –facilitada por la propaganda sistémica a través de los medios de comunicación electrónicos– la antigua esclavitud.

La servidumbre moderna salta a la vista: es cacería a campo abierto. Pero no se mata a la víctima, se la domestica; de esta forma se la obliga a rendirse por adelantado y se la mantiene atada con deudas públicas y particulares.

La sociedad a través de la soberanía popular debe asumir el control del dinero; de ese modo se asegurará pleno empleo y desaparecerán los impuestos, las deudas y el poder de los oligarcas para controlar, acaparar todo y monopolizar las decisiones colectivas: dinero, medios de producción, propaganda sistémica.

¿Cómo hacerlo?

En primer lugar, acabando con la emisión de BONOS SOBERANOS (VENTA O ALQUILER DE LA SOBERANÍA) y con los mecanismos de reproducción del dinero a través del sistema financiero: banca de reserva fraccionaria, las bolsas de valores, los fondos de inversión y las sociedades anónimas.

¿Con qué se sustituye?

CON LA CONTRIBUCIÓN REFLEJA.

De este modo desaparece la necesidad de emitir bonos soberanos,  generalmente, adquiridos por los oligarcas.

El valor monetario (vía reflejo) otorgará a la colectividad fortaleza financiera; invertirá el papel del sector financiero privado; en consecuencia, se puede atender mucho mejor lo público y financiar a los particulares en sus iniciativas de negocios o de producción, siempre que resulte conveniente para la sociedad.

Recordemos que la mayor parte de los medios de producción y servicios se los han apropiado unos pocos oligarcas (les gusta vivir del trabajo ajeno): sistema financiero,  generación de energía (combustibles fósiles, fuentes renovables, etc. ); infraestructura urbana, carreteras,  ferrocarriles, telecomunicaciones, industria pesada, robótica, medicamentos, industria armamentística; servicios turísticos, educativos, entretenimiento, informativos, redes sociales; servicios de salud y salubridad…

A los Estados se les ha dejado únicamente la represión, la opresión y dictaminar los castigos a través de los sistemas judiciales, entre otras cosas.

Por todo ello es necesario y urgente debatir el alcance de lo público y lo particular; así como la equidad de acceso a servicios que consideramos necesarios y convenientes para todos.

Es muy importante reiterar una cosa: toda moneda es una entidad simbólica y, por tanto, su valor no es real, sino simbólico. Y en ese sentido, debatir para qué tipo de bienes y servicios se debe usar el dinero como medio de intercambio es también urgente.

En segundo lugar ( y más importante) las monedas, actualmente, no están bajo control de la sociedad, de sus comunidades, sino que se emiten (imprimen o hacen circular) a partir de deuda pública que solo beneficia al sector financiero privado.

En otras palabras, los Estados, según el tamaño de la deuda, son propiedad parcial o total de las entidades financieras: auténticos rehenes. Y sus poblaciones en, al menos el 90%, esclavos del Sistema Monetario Internacional.

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