El sueño americano manchado de sangre: cómo EEUU sofocó su mayor rebelión obrera

Tal día como hoy, en 1921, un grupo de mineros del estado de Virginia Occidental protagonizó una sangrienta batalla contra varios agentes bien armados de la empresa privada Baldwin–Felts. Indignados por las inhumanas condiciones de trabajo, los obreros tomaron las armas para reclamar sus derechos.

En 1912 el territorio adyacente a los montes Apalaches se convirtió en el escenario de un conflicto entre los dueños de las minas y sus trabajadores. A medida que los empresarios endurecían las condiciones de vida de los mineros, crecía la rabia de estos últimos. Sin embargo, a sus patrones no les importó el descontento, muy lejos del llamado sueño americano.

Los terratenientes no podían imaginar que sus empleados se atreverían a tomar las armas para defender su derecho a una vida digna. Menos aún se pudo prever que se necesitaría el apoyo militar del Ejército estadounidense para sofocar la rebelión. Sin embargo, esta no fue una tarea fácil, dado que los mineros, hartos de la nueva forma de esclavitud, estaban decididos a reclamar sus derechos.

El levantamiento de unos 10.000 mineros puso de manifiesto la crisis, y fue el mayor evento de este tipo desde la guerra civil estadounidense. Atrajo la atención de las autoridades a los problemas de los obreros en el país.

Mineros rebeldes con una ametralladora de Virginia Occidental - Sputnik Mundo, 1920, 02.09.2021
Mineros rebeldes con una ametralladora de Virginia Occidental.

La rabia de los obreros

Los antecedentes directos del conflicto fueron el endurecimiento de las condiciones de vida de quienes trabajaban en las minas. En aquella época los mineros vivían en asentamientos especialmente creados para ellos. Recibían salarios bajos, y gastaban la mayor parte en pagar el alquiler y en comprar comida.

Como los dueños de las minas pagaban los salarios en una divisa interna especial, los obreros no podían comprar en otras ciudades. De esta manera los terratenientes obligaban a sus empleados a permanecer en los asentamientos.

Los trabajadores no tenían ninguna otra opción: carecían de sus propias viviendas, mientras que sus intentos de expresar su descontento o de rebelarse llevaban a sus patrones a expulsar a sus familias, dejando claro así que aceptar sus condiciones era la única opción posible. Dichas expulsiones, una herramienta de intimidación, no detenían a los mineros.

Para los trabajadores fue imposible vivir una vida injusta. A muchos de ellos y a sus familias les faltaba dinero para poder ser atendidos por un médico. En el mejor caso, gastaban la mayor parte de lo que quedaba de su salario en ser tratados. No obstante, su vida y su salud estaban en peligro constante, y no solo porque los asentamientos en los que residían carecieran de asistencia médica, sino también por la insalubridad en las minas.

Soldados del Ejército de EEUU en Virginia Occidental - Sputnik Mundo, 1920, 02.09.2021
Soldados del Ejército de EEUU en Virginia Occidental.

La rebelión minera

El conflicto alcanzó el punto de no retorno cuando los mineros del condado de Mingo se unieron a un sindicato y en 1921 tomaron las armas. Así empezaron los enfrentamientos en los condados de Mingo y de Logan, en el estado de Virginia Occidental. El inicio del conflicto estuvo vinculado al intento de las autoridades de desalojar a varios mineros y a sus familias.

En mayo de aquel año se produjo un tiroteo entre los agentes encargados de desalojar a los trabajadores y un grupo de mineros armados. El jefe de la Policía de Matewan, Sid Hatfield, simpatizaba con los rebeldes. Fallecieron siete de los 13 agentes, y puso en la mesa los derechos de los obreros. Los acontecimientos en Matewan solo fueron el preludio de la sangrienta batalla de Blair Mountain.

Los mineros indignados marcharon hacia el condado de Logan, y en cuestión de días llegaron a la montaña Blair. El enfrentamiento armado se cobró decenas de víctimas en ambos bandos. A los obreros se enfrentó un grupo de agentes armados de la empresa privada Baldwin–Felts y la Policía local, y también se empleó aviación privada, que lanzó bombas contra el grupo sublevado.

El Gobierno federal decidió enviar a Virginia Occidental al Ejército para sofocar la rebelión, cuyos integrantes acabaron dispersándose cuando les llegó la noticia. La mayoría así lo hizo. Poco después de la fallida sublevación, arrancaron los procesos penales contra los integrantes de los grupos armados.

Afortunadamente para los rebeldes, la justicia estadounidense tendió a ser indulgente, de modo que muchos fueron absueltos o no llegaron a cumplir en prisión la condena completa. El levantamiento de los obreros de Virginia Occidental obligó a las autoridades federales a poner sobre la mesa los derechos de los obreros y, especialmente, los de los mineros.

La batalla de 1912 se convirtió en el grito de desesperación obrera de una clase sometida injustamente a empresarios capitalistas a principios del siglo XX.

Mineros rebeldes de Virginia Occidental se rinden al Ejército de EEUU - Sputnik Mundo, 1920, 02.09.2021
Mineros rebeldes de Virginia Occidental se rinden al Ejército de EEUU.

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