El 9,5% de la población de España vive bajo la pobreza severa: «Hay que mejorar la cuantía del Ingreso Mínimo Vital»

El dato se desprende de un informe de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en España.

El perfil mayoritario es el de una persona de nacionalidad española, con estudios medios, vivienda y trabajo.

Al inicio de la pandemia, unos 4,5 millones de personas en España (el 9,5 % de la población) vivían en situación de pobreza severa, un millón más que en 2008, con Canarias, Comunidad Valenciana y Asturias a la cabeza de los porcentajes. Tras un año y medio de crisis sanitaria, los indicios «reafirman el sesgo social de la enfermedad» y obligan a «proteger más intensamente» a miles de familias que se encuentran en mayor riesgo de exclusión social.

Así lo han subrayado desde la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en el Estado Español (EAPN-ES) durante la presentación del II informe ‘El Mapa de la Pobreza Severa en España. El Paisaje del Abandono’, que analiza la situación de extrema pobreza del eslabón más débil y desconocido de la sociedad.

Se considera que las personas viven en pobreza o son pobres cuando no pueden disponer de los recursos materiales, culturales y sociales necesarios para satisfacer sus necesidades básicas y, por tanto, quedan excluidas de las condiciones de vida mínimamente aceptables para el Estado o territorio en el que habitan.

El umbral de la pobreza severa: 6.417€ al año

Según los últimos datos disponibles de la Encuesta de Condiciones de Vida (julio 2021), el umbral de renta para considerar que un hogar está en pobreza severa es de 6.417,3 € por unidad de consumo al año; es decir, cada persona debe sobrevivir con menos de 281 € mensuales para el caso de una familia con dos adultos y dos menores, y con menos de 535 € al mes si vive sola. Con este presupuesto, esas personas tienen que cubrir todas sus necesidades: vivienda, alimentación, ropa, educación de los hijos e hijas, salud, energía, ocio y otras.

Respecto a la distribución territorial, Canarias, Comunidad Valenciana y Asturias presentan los porcentajes más altos, que oscilan entre el 12,2 % y el 16,7 % del total de su población. En valores absolutos, los guarismos más elevados corresponden a las comunidades con mayor población: Andalucía, que agrupa a más 980.000 personas en pobreza severa, Cataluña y Comunidad Valenciana, con cifras que alcanzan las 702.000 y 674.000 personas respectivamente.

Según EAPN-ES, después de año y medio de pandemia, los indicios «reafirman el sesgo social de la enfermedad, tanto en lo que se refiere a las posibilidades de contagio, como a las profundas consecuencias económicas que produce entre la población más pobre». Las personas que viven en pobreza, explican, se alimentan peor, tienen más enfermedades, están más obesos, hacen menos ejercicio, residen en viviendas infradotadas o pequeñas y la mayoría de las que consigue trabajar, lo hace en empleos que requieren actividad presencial.

Todo ello las hace más sensibles al virus y a los efectos económicos derivados de las medidas de control social y apunta a un aumento importante en las tasas de pobreza y de pobreza severa y al deterioro de los indicadores de carencia material.

El perfil: español con estudios medios, vivienda y trabajo

El informe, que revela datos anteriores a la COVID, destaca el incremento de unas 178.000 nuevas personas en esta situación respecto a 2019 y consolida «una bolsa» de extrema pobreza «muy superior» a la de la crisis de 2008, puesto que hay un millón más de personas.

El mapa muestra, además, un perfil de las personas en pobreza severa «muy distinto al que se intenta imponer»: el 72 % son españoles, con un nivel educativo medio (53 %) o alto (17,9 %), con trabajo (27,5 %) y con vivienda (95,2 %).

«No se trata de personas negligentes que tratan de aprovecharse del sistema social para conseguir vivir sin trabajar. Son personas que han realizado todas aquellas acciones que la sociedad exige para tener una vida digna y adecuada a los estándares sociales», ha asegurado el autor del informe, Juan Carlos Llano.

Solo una de cada tres personas adultas en pobreza severa (32,8 %) está en paro, lo que, según Llano, supone que el desempleo no define la pobreza severa, sino que las personas ocupadas suponen el 31,6 % del total en pobreza severa.

La pobreza severa afecta casi por igual a ambos sexos (50,6 % mujeres y 49,4 hombres), y una de cada cuatro personas en esta situación (26 %) es menor de edad. Si a ellos se les suman las personas entre 18 y 29 años, dos de cada cinco personas del colectivo (39,9 %) son jóvenes menores de 30 años.

El 14,1 % de las niñas, niños y adolescentes está en esta situación

Por otro lado, el 14,1 % de las niñas, niños y adolescentes (17 años o menos) vive en esta situación. «Esta mayor presencia de la pobreza severa entre los niños, niñas y adolescentes determina que tener hijos sea un importante factor de riesgo en las familias», señala el documento.

El estudio también indica que la pobreza severa también es «extraordinariamente elevada entre las personas que forman familias monoparentales«, la inmensa mayoría de las cuales están a cargo de una mujer. El 21,5 % de estos hogares está en situación de pobreza severa.

Por otra parte, el nivel educativo o de formación alcanzados es también relevante y puede observarse en los datos un gradiente en el cual las tasas de pobreza severa se reducen cuanto mayor es el nivel educativo de las personas. A pesar de ello, la relación no es definitiva, como muestra el hecho de que el 4,6 % de las personas con educación superior y el 9 % de aquellas que han terminado la segunda etapa de la educación secundaria permanecen en pobreza severa.

En aquellas personas que solo han alcanzado la educación primaria o menos, la tasa se incrementa hasta el 12,2 %.

«Hay que mejorar la cuantía del Ingreso Mínimo vital»

El presidente de EAPN-ES, Carlos Susías, ha declarado durante la presentación que para hacer frente a esta grave situación de pobreza en España, hay que valorar el impacto positivo de herramientas como el Ingreso Mínimo Vital, y ha subrayado algunos aspectos de mejora. “Hay que mejorar la cuantía del Ingreso Mínimo Vital situándolo por encima del umbral de pobreza, así como su cobertura, para que llegue a todas las personas que lo necesitan. En especial, aquellas en situación de mayor vulnerabilidad social y económica”.

Por su parte, Llano, ha hecho hincapié en las dificultades de las personas en pobreza severa “para gestionar la necesidad permanente de escoger, de hacer una gradación entre urgencias indispensables; entre comida y calor, entre cultura y pañales, entre ordenador y zapatos, etc.”

Por último, la responsable de Incidencia Política y Asuntos Europeos. Graciela Malgesini, ha señalado que, a la vista de los datos del informe, “la pobreza es el resultado de decisiones políticas, de la desigualdad y de la injusticia. Su eliminación se consigue mediante un nivel alto de protección social, con recursos eficaces y generosos, servicios públicos universales y empleo de calidad. Y se garantiza mediante la igualdad de género y la lucha contra toda forma de discriminación».

Dado que «los efectos sociales y económicos de la pandemia van a permanecer indefinidamente», EAPN-ES apuesta por prorrogar las medidas de protección social puestas en marcha para hacer frente a la crisis social y sanitaria. El impacto de la COVID-19 sobre los grupos de población más vulnerables obliga, reiteran, «a proteger más intensamente a miles de familias que se encuentran en mayor riesgo de pobreza o exclusión social y han visto agravada su situación durante la pandemia».

RTVE

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