Todas las Trompetas para Filiberto Ojeda

Aún retumba en Puerto Rico el solo de trompeta que acompañó a Filiberto a su siembra en Naguabo, su pueblo natal.

Cuando el 23 de septiembre de 2005 Puerto Rico fue sacudida por la más vil de las prácticas para asesinar: dejar desangrar, agonizar y morir a un ser humano y en este caso a un ser humano excepcional como Borincano, como Revolucionario y como Músico. Filiberto Ojeda cayó con su trompeta, y ella se desangró también.

En medio de aquella escalada de terror por parte del FBI el pueblo de Hormigueros padeció desde lo lejos el martirio de aquél hombre que agonizaba, los ladridos de “Caoba” la perrita, también agonizante y el terrible trato que se le dio a Elma Beatriz Rosado, su esposa, a la que Filiberto Ojeda había pedido que se entregará para poder preservar su vida. Al margen de posiciones sociales o políticas todo un pueblo condenó el asedio fatal al que fue sometido el nacido en Naguabo, al este de Puerto Rico, mirando hacia el Caribe y hacia Vieques el miércoles 26 de abril de 1933, y asesinado en Hormigueros, al extremo oeste de la isla el viernes 23 de septiembre de 2005, justo en la importante fecha en la que Borinquen conmemora su Gesta de Independencia de España, El Grito de Láres.

Más de 200 agentes del FBI destrozaron a disparos aquella vivienda, pero ninguno dio en la humanidad de Filiberto. Entonces un francotirador apuntó cobardemente por la espalda al pulmón derecho de Ojeda Ríos. El Machetero se fue desangrando durante horas, agonizando en silencio, sin arrastrarse. Su trompeta, también boricua, estuvo con él hasta el final.

Trompeta: testigo y evidencia

Se supo que un asesino del FBI quiso llevarse esa trompeta de trofeo y eso fue impedido por un superior. Fue incautada y los abogados de El Machetero entablaron una larga batalla para recuperar el preciado instrumento que tanto amó Ojeda Ríos, según nota de 2012 escrita por Jesús Dávila, de Puerto Rico, publicada por Alainet.

Dávila reseña que hay informes que sostienen que Filiberto se puso a tocar la trompeta mientras se establecían algunas negociaciones para su entrega. Había manifestado que podía entregarse teniendo periodistas como testigos. No se sabe qué pieza estaba ejecutando; lo que sí se sabe es que tiempo antes de estos hechos, había dicho que si el FBI llegaba a su casa a matarle, lo recibiría con la ‘Suite de las Américas’, compuesta por Dámaso Pérez Prado, y que Cuba adoptó (sobre todo en la melodía de comienzo y final) como la música que identifica los actos en homenaje a Ernesto Che Guevara. Este dato no es menor para ubicar la cultura musical y las aptitudes que tenía Filiberto frente a su instrumento, pues la trompeta es protagónica en varios pasajes de la Suite compuesta por Pérez Prado.

La Luz desde la ventana

El periodista y gran estudioso de la música del Caribe y sus protagonistas, Jaime Torres Torres, en artículo publicado por la Fundación Nacional para la Cultura Popular de Puerto Rico señaló algunas pistas para entender la importancia de la música en la vida de Filiberto Ojeda. Para ello el investigador acude a varias fuentes siendo la más reveladora, a los efectos de la música el libro publicado por el abogado y sociólogo (ya fallecido) Luis Nieves Falcón. Publicado en 2002 (tres años antes del asesinato de Ojeda Ríos) por Ediciones ‘Puerto’ tiene el título de “La luz desde la ventana” (Conversaciones con Filiberto Ojeda Ríos). Nieves Falcón muestra el cuadro biográfico de una vida enfrentada a la más tenaz persecución, el exilio y el encarcelamiento en su ardorosa lucha patriótica desde su temprana adhesión al Movimiento 26 de Julio y al Movimiento Libertador de Puerto Rico en la ciudad de Nueva York.

Entre los varios capítulos de esta importante obra aparece el identificado como “Al compás del son y otros ritmos”.

Luchador infatigable por los Derechos Humanos, el doctor Luis Nieves Falcón fue abogado defensor de Ojeda Ríos en los primeros casos presentados contra el líder Machetero. También fue orador principal cuando el cuerpo de Filiberto Ojeda fue llevado a su morada de descanso eterno, en su pueblo natal, Naguabo, y estuvo al lado de Elma Beatriz Rosado como representante ante las denuncias de la viuda de Filiberto contra el FBI.

Fue uno de los más brillantes intelectuales de Puerto Rico, así como docente, investigador y luchador independentista. Nieves Falcón dejó escritos y publicados más de 18 libros, muchos de ellos dedicados a la investigación social en su país.

Y fue precisamente Luis Nieves Falcón quien pudo hurgar, en sus conversaciones, en la vida musical de su defendido.

Trompeta a la cubana

Filiberto Ojeda Ríos marchó a Cuba con su madre a comienzos de la década de los sesenta, luego del triunfo de la Revolución Cubana. Tendría 26 o 27 años. El doctor Luis Nieves Falcón escribe:

“Al llegar a Cuba audiciona con la orquesta de Obdulio Morales en el Club Tropicana y comienza a trabajar el mismo día. Con Morales, también trabaja en el Circo Nacional de Cuba, lo cual considera una de las experiencias más hermosas de su vida profesional. A las pocas semanas de estar en Cuba, pasa a formar parte de la orquesta del maestro Armando Romeu, la cual acompaña el espectáculo en el Tropicana”.

Habría que imaginar a Filiberto Ojeda trabajando al lado de Obdulio Morales, un talentoso compositor, director de orquesta y profundo conocedor de la africanía en la música cubana, además del canto coral. De esa fuente bebió el músico boricua. En cuanto al Maestro Romeu, ciertamente fue notorio su paso por El Tropicana con una orquesta de notables, por la que Filiberto pasó de tránsito.

El doctor Nieves Falcón también refiere que Filiberto trabajó en el Conservatorio de Cubanacán. Esta Escuela Nacional de Arte (ENA) fue fundada en 1962, y en ella ofreció clases de técnica de trompeta. Le contó Filiberto a Nieves que entre sus numerosos alumnos estuvo Arturo Sandoval.

¿Y de dónde venía tanta maestría con el instrumento?

San Juan y Nueva York

Jaime Torres Torres apunta que el Doctor Luis Nieves Falcón refirió las vivencias y aprendizaje musical de Filiberto Ojeda en su tierra natal. Afirma que Ojeda tocó en varias orquestas y que irónicamente estuvo en una banda académica militar: La Banda del ROTC.

Nieves Falcón refiere que Filiberto se sentía atraído por el clarinete y que por un error en la planilla de admisión colocaron trompeta. A los 15 años tuvo una buena trompeta ganada en un concurso. Tuvo buenos profesores y se desempeñó en el ámbito tanto popular como académico.

“Posteriormente, la escuela crea un sinfonieta dirigida por el profesor Guillermo Figueroa y en la cual participan algunos profesores y estudiantes. ‘Fito’ (como le apodaban) es uno de estos. En la sinfonieta es que comienza a conocer la música clásica, las oberturas de todas las óperas, los valses de Strauss y diversas marchas. Es el repertorio obligado de la escuela para actividades de coronación, graduaciones, conciertos y recitales. Finalmente, en unión a varios compañeros, forma un grupo para llevar aguinaldos en la época navideña. En ese grupo toca la primera trompeta”, reseña Nieves Falcón.

Ojeda Ríos también estudió en Nueva York con maestros del conservatorio de Música Julliard como Edward Treutel, quien dio clases durante 60 años y compuso 24 estudios para trompeta. También tomó clases con el afamado profesor Carmine Caruso.

Refiere Nieves Falcón, citado por Jaime Torres que Filiberto llegó a tocar en Nueva York en las orquestas de Joe Valle y del cubano Vicentico Valdés entre 1958 y 1960, logrando alternar en el Palladium con Tito Puente, Tito Rodríguez y Machito.

En las placas discográficas de ese entonces no hay crédito alguno para Filiberto Ojeda. Tampoco hay créditos en programas de mano y crónicas en los diarios. Es probable que ya su condición política lo llevará a no tener registro alguno, que ya tuviera internalizada su condición de clandestino.

En Puerto Rico Ojeda Ríos tuvo presencia en algunas orquesta que conviene destacar:

La orquesta de Miguel Miranda de la Rosa, conocido como Miguelito Miranda, boricua y considerado durante mucho tiempo la ‘Trompeta de oro’ de Puerto Rico, con amplio desempeño en Estados Unidos y en Puerto Rico. (Con los años el trompetista Juancito Torres sería considerado ‘Trompeta Nacional’ de Borinquen)

La orquesta Panamericana de Lito Peña, fundada por el arreglista y director junto al trompetista Berto Torres y el pianista Luisito Benjamín. La Panamericana fue una orquesta que dejó huella en Borinquen.

La orquesta Happy Hills de San Germán, agrupación con más de 80 años de trayectoria. Por cierto, la Happy Hills anunció en junio de 2018 a través de Facebook que en su nueva producción incluiría ocho temas en los cuales la trompeta había sido grabada por Filiberto cuando pasó por esa agrupación. No se sabe de novedades al respecto.

La Sonora Ponceña

De las anteriores solo la Sonora Ponceña le ha dado créditos de presentaciones. Fue de las filas de la Ponceña que salió apresuradamente un día. Ya Borinquen reclamaba su esfuerzo. Y jamás abandonaría ni la música ni la lucha independentista.

Trompeta Ponceña

Siempre llevados por el relato de Torres Torres y Nieves Falcón tenemos que en el libro autobiográfico de Enrique Quique Lucca, y titulado “La Sonora Ponceña: Al compás de una vida”, publicado en 2007 por The Poets’ Refuge en Nueva York, el fundador de la orquesta de Ponce relata:

“Mi relación profesional y personal con Filiberto Ojeda fue de mutuo respeto. Él llegaba a Ponce los jueves, ensayábamos, tocábamos los viernes, sábados y domingos. Entonces, él se quedaba en casa con nosotros de tres a cuatro días, siempre muy caballero, muy respetuoso. Después se iba a San Juan los lunes. Así fue durante los 10 a 12 meses de 1963, que fue trompetista de la orquesta”. Hablábamos mucho de política durante los viajes a San Juan y me escuchaba con todo respeto. Él, muy atento, escuchaba mis argumentos y en ocasiones me decía: ‘Caray, ahora sí tú me has puesto a pensar’. Cuando vino a Puerto Rico, y durante una entrevista que le hicieron por la WPAB, él preguntó por mí y los de WPAB lo trajeron aquí. Yo me alegré de verlo y compartir de nuevo con él porque, gracias a Dios, siempre mantuvimos un buen aprecio. Yo sentí mucho la muerte de Filiberto”.

Muchos melómanos comenzaron a buscar en los discos de la Sonora Ponceña algún rastro de la trompeta de Filiberto Ojeda. Imposible. Ojeda estuvo casi un año en la Ponceña, en 1963. Para el momento ya contaba con 30 años de edad y el hijo de Quique Lucca, pianista, Papo Lucca tenía 17 años. El primer álbum de los de Ponce se grabó en 1968.

Lo que sí pasó es que el FBI lo comenzó a buscar por su actividad independentista y a tratar de ubicarlo a partir de una foto que le hizo otro músico en el seno de la Sonora Ponceña.

42 años después de su paso por la Ponceña Filiberto Ojeda fue asesinado. De los terribles hechos que la justicia estadounidense mantiene en la impunidad se cumplen 16 años.

Y aún retumba en Puerto Rico el solo de trompeta que acompañó a Filiberto a su siembra en Naguabo, su pueblo natal.. Fue el solo de Humberto Ramírez interpretando “Verde Luz” de Antonio Cabán Vale ‘El topo’. Aún retumba la voz de Andy Montañéz interpretando “La Borinqueña” de Lola Rodríguez de Tió.

Casi simultáneamente los vecinos de Hormigueros sepultaban a “Caoba”, la perrita del mártir, asesinada igualmente por el FBI. Un árbol de Caoba cobija la pequeña tumba.

Y Filiberto vive.

¡Pa’lante!

Telesur

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