España activa la maquinaria diplomática para afianzar el suministro de gas de Argelia

El canciller español, José Manuel Albares, viajará este jueves a Argelia en busca de acuerdos que garanticen el suministro de gas natural desde este país norafricano –el mayor proveedor de España– pese el actual contexto de crisis política que atraviesa el Magreb.

Según los últimos datos de la Corporación de Reservas Estratégicas (Cores), Argelia suministra casi el 45 por ciento del gas que llega a España, muy por encima de Rusia (10,5 por ciento), EEUU (9,6 por ciento) o Catar (6,4 por ciento).

Sin embargo, ese flujo se encuentra amenazado por la escalada de tensión entre Argelia y Marruecos, que cortaron relaciones el pasado mes de agosto en medio de una pugna por ser la potencia hegemónica de la región, una lucha que además tiene como telón de fondo la reactivación de las hostilidades en el Sáhara Occidental.

DOS GASODUCTOS

La primera víctima colateral del conflicto diplomático es el gasoducto Magreb-Europa (GME), por el cuál llega aproximadamente la mitad del gas argelino a España. Se trata de un canal de 1.400 kilómetros de longitud, de los que 540 discurren en territorio marroquí antes de atravesar el estrecho de Gibraltar para conectar el norte de África con la Península Ibérica.

Este gasoducto transporta una media anual de 10 bcm (mil millones de metros cúbicos) de gas al año, aunque no todos van a España, ya que 1,5 bcm se quedan en Marruecos y otros 2 bcm van a Portugal.

La otra mitad del gas argelino que llega a España lo hace por el gasoducto de Medgaz, de unos 750 kilómetros, que conecta directamente Argelia con España por el Mediterráneo, transportando 8 bcm anuales.

El próximo 31 de octubre expira el contrato de suministro de Magreb-Europa. La ruptura de relaciones impidió entre Rabat y Argel traten su renegociación y nada apunta a que pueda hacerse en el corto plazo. De hecho, la cosa empeora: la semana pasada Argelia cerró todo su espacio aéreo a Marruecos.

ARGEL PROMETE DAR SUMINISTRO

Pese a su cierre, la pretensión de Argelia es que España no salga perjudicada en su conflicto con Marruecos. El ministro de Energía, Mohamed Arkab, declaró a finales de agosto que «Argelia mantiene su total compromiso de cubrir todo el suministro de gas natural de España».

La idea es potenciando la capacidad del Medgaz, que tras una reciente operación de ampliación podrá transportar en torno a 10 bcm anuales.

Ante la perspectiva de que esto puede ser insuficiente –España importa en suma unos 13 bcm anuales desde Argelia, que también usaría esa vía para servir a Portugal–, uno de los temores de la diplomacia española es que parte del suministro se tenga que hacer mediante buques metaneros.

Es algo que ya se hace habitualmente, pero el nuevo escenario puede obligar a que esta vía sea más recurrente, multiplicando el coste del transporte, ya que además del combustible de los buques durante el proceso es necesario enfriar el gas a 160 grados centígrados bajo cero –convirtiéndolo en gas natural licuado (GNL)– para luego regasificarlo en plantas.

El canciller español, José Manuel Albares, aseguró el pasado mes de agosto ante el Congreso de los Diputados que «el suministro de gas a España no está en peligro porque nuestros amigos marroquíes y argelinos quieren trabajar conjuntamente en este terreno».

En esa línea, señaló que «nadie tiene que preocuparse». Sin embargo, la incertidumbre sobre las vías de suministro no puede llegar en un momento peor.

LA ESPIRAL ALCISTA

Este miércoles el precio de la electricidad volvió a batir récords en el mercado mayorista español, con el megavatio/hora en 189,9 euros de media, un 286 por ciento más que hace un año.

La espiral alcista –provocada por el incremento del coste de materias (gas, petróleo, carbón) y el encarecimiento de los derechos de emisión de CO2– hizo que el Gobierno aprobara en junio un plan de choque para reducir el impacto en los bolsillos de los ciudadanos.

Esto se hizo mediante medidas fiscales, pero también detrayendo más de 2.600 millones de euros de beneficios a las compañías energéticas, que respondieron amenazando con cesar la producción nuclear.

El pulso se mantiene, y este miércoles la compañía Iberdrola lanzó un ultimátum a sus grandes clientes, asegurando que el plan de choque del Gobierno les obliga a renegociar sus contratos para asegurar la sostenibilidad de la empresa subiendo los precios.

Pese a ese tira y afloja, las empresas españolas y el Gobierno están obligadas a ir de la mano en el Magreb. En su visita a Argelia, el canciller español estará acompañado por dos jerarcas del oligopolio energético: Francisco Reynés, presidente de Naturgy – empresa que participa en los consorcios encargados de gestionar los dos gasoductos–, y Antonio Llardén, presidente de Enagás.

Durante la visita, el canciller español tiene previsto reunirse con su homólogo argelino, Ramtane Lamamra, con el que ya mantuvo un encuentro la semana pasada en los márgenes de la Asamblea General de la ONU. El objetivo de Albares es asegurarse de que no falte gas este invierno en España, pero en el retrovisor siguen estando asuntos importantes en la agenda internacional, como el incesante aumento de la presión migratoria o el papel de Madrid en el conflicto del Sáhara Occidental.

Sputnik

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