De la plusvalía y sus formas (o de cómo legalmente se despoja a la mayoría de su tiempo)

MARX  describió cómo es que un empresario, especialmente, en una fábrica se beneficia del trabajo de sus operarios (proletarios).

Y eso ocurre, porque todo proceso de producción (o la prestación de un servicio) se realiza en un tiempo determinado. Entendiendo, además, que quienes lo ejecutan tienen conocimiento y experiencia (tiempo socialmente necesario).

Ese tiempo (socialmente necesario) produce, por lo general, más de lo necesario (para la satisfacción de sus necesidades básicas) y es, precisamente, esa la ganancia del dueño de una fábrica o de cualquier otro tipo de empresa. Cuando se trata de “sociedades anónimas” o personas jurídicas con fines de lucro, la utilidad de los accionistas se ve multiplicada.

Toda ganancia empresarial, financiera o comercial es, pues,  despojo legalizado.

Por otra parte, muchos de los empleados (al desconocer los secretos del Sistema: conjunto de prácticas culturales dominantes o domesticantes) dan las gracias,  porque ese salario les asegura un ingreso regular con el que resuelven parte de sus necesidades básicas.

El desempleo, por ejemplo, es una competencia silenciosa y descarnada en la que los obreros, los artesanos y los profesionales son obligados a aceptar salarios muy bajos (que no recompensan su esfuerzo y talento) y a volverse enemigos entre sí: albañiles contra albañiles, pescadores contra pescadores, gremios contra gremios.  Ignoran que la mano invisible, es decir, las sociedades anónimas, es la que decide que haya desempleo y pobreza.

Cuando se entiende cuál es el origen de la precariedad laboral, debido a la consciencia de clase y a la lucha organizada para reivindicar (no conquistar, porque eso sólo es posible con el poder real) los derechos perdidos, al menos en parte. Sin embargo, al no haber cambio de sistema, lo que se logra obtener como recompensa, estará, siempre, muy por debajo de las expectativas y en peligro de perderse, como ya ha pasado, con la legislación neoliberal que comenzó en las últimas dos décadas del pasado siglo XX.

Otro factor que provoca desempleo es la automatización de la producción industrial.

Todo lo anterior fue ampliamente descrito por Marx y es, en esencia, aquello con lo que respalda la Teoría Objetiva del Valor; cuyo propósito fundamental es poner en evidencia la desigualdad en la distribución de la producción anual de bienes y servicios. Dicho de otro modo, es la principal razón de la desigualdad de ingresos: pocos ricos y muchísimos pobres. Y conste, en USA y otros países todavía era legal la esclavitud (1848), cuando se publicó El Manifiesto Comunista: síntesis de El Capital, además de manifiesto político revolucionario.

Marx había llegado a esa conclusión mucho tiempo atrás. Por ello el Manifiesto Comunista que redactó con Engels y que se publicó en 1848, es tan importante. En él se encuentran enunciadas ideas que adquieren cuerpo en El Capital.

Está claro, por otra parte, que el papel de la banca y el de los impuestos fiscales; así como el de otros artilugios financieros no eran tan “sofisticados” (opacos, imperceptibles para la mayoría) o no existían, por tanto no pudieron ser analizados con detalle por Marx.

De allí que resulte necesario señalar algunas de las otras formas de obtención de ganancia o plusvalía que provocan que unas pocas personas concentren tanta riqueza y poder (invisibilizado por las Sociedades Anónimas) y la gran mayoría queden atrapados en un infierno de precariedad, subempleo, desempleo, pobreza y pobreza extrema; y todo, absolutamente todo, a través de la imposición de deudas financieras o monetarias.

Una de las grandes paradojas (aparentes) es que en el mundo actual hay suficientes tecnologías, mucha mayor escolaridad, fuentes de información; suficiente producción alimentaria y, sin embargo, la distancia entre ricos (multimillonarios) y pobres es muchísimo mayor que en siglos anteriores.

También se ha reforzado el mito de que los adelantos tecnológicos son obra del capitalismo. Nada más lejano a la verdad; pero es eso lo abordamos en otro escrito.

La ganancia o plusvalía es de los grandes mitos del capitalismo, tan relevante como el mito de la libertad (sobre todo el mito de volverse multimillonario en la gran lotería de la despiadada competencia que significa “el marcado” para los inocentes); sobre cuya base se ha consolidado gran parte de la ideología del sistema capitalista o de “mercado”.

TODA GANANCIA INDIVIDUAL ES CONSECUENCIA DEL DESPOJO QUE SE HACE A OTROS

La ganancia se plantea como “lógica y conveniente”, porque toda persona adulta, necesita (una vez libre biológicamente) mantenerse a sí misma a través de su trabajo.

Esta lógica, curiosamente, se parece mucho a la salvación del alma que se le impuso a los cristianos, como acción exclusivamente individual.

Así que la idea de la ganancia y la del éxito empresarial (meritocracia capitalista) no pueden ser colectivas (beneficio común, fraternidad, apoyo mutuo como en una familia grande o en una tribu), sino totalmente individuales.

La ganancia individual solo es conveniente en el ámbito deportivo o la manifestación de talentos; porque eso no altera significativamente el reparto (distribución o comercio) de los bienes y servicios.

La plusvalía o ganancia es el despojo (pillaje) que se hace de forma sutil. En el que, al ser legal, los más atrevidos la practican con éxito; pero la gran mayoría resulta ser la víctima necesaria. Y esas víctimas necesarias, sin las cuales es imposible la ganancia comercial; deben soportar, además de la precariedad con que viven, los discursos de odio, desprecio, ultraje, etc. por no  ser exitosos.

No olvidemos que la mayor parte de la producción y los servicios son una consecuencia directa de la clase trabajadora o de los procesos mecánicos y automáticos inventados por trabajadores talentosos.

Actualmente, al menos el 80%* de la población es víctima necesaria (su corazón no se ofrenda a los dioses, sino que su vida se garantiza, mientras sea joven a la honorable oligarquía internacional) porque pasa a formar parte del enorme ejército de perdedores (sirvientes o esclavos del uso y el abuso).

Así, pues, las formas de la plusvalía no se agotan en la relación entre el patrono y los empleados de una fábrica como generalmente se ejemplifica la teoría objetiva del valor, sino que es multifacética.

Los asalariados (con excepción de los desempleados y subempleados y los campesinos desplazados de sus lugares de origen)  son los principales ultrajados o despojados. En el otro extremo está el pequeño grupo de los máximos acumuladores, los US $ milmillonarios, que son multi inversores, pues están en todas las ligas: financiera, farmacéutica, armamentística, comunicacional, informática, etc. Son, por tanto, los heroínos del comercio mundial, La mayoría de ellos no son inventores de nada relevante, sino que parte de la subespecie Homo sapiens predator

Veamos, entonces, algunas de esas otras formas de plusvalía que existen en el capitalismo para despojar a la clase trabajadora:

Los precios, la Publicidad,

la pérdida progresiva de poder adquisitivo del dinero  (por reserva fraccionaria)

el interés sobre el dinero,

los seguros individuales y colectivos,

los consumidores cautivos y

los impuestos fiscales

son, entre otros, los principales  mecanismos que persiguen la misma finalidad: despojar la mayor parte de la clase trabajadora de sus medianos o escasos ingresos monetarios, de su valioso tiempo, que ya no se dedicará ni a la familia ni a sí mismo ni a los amigos ni al beneficio colectivo o comunitario

*El porcentaje está relacionado con las estadísticas mundiales

 de la distribución de ingresos que difunden

 entidades como el Banco Suizo ( Credit Suisse).

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