Dos plagas a la vez: Bulgaria ante el caos político y el desastre sanitario

Con poco más de un 25 por ciento la población adulta vacunada, Bulgaria hace frente a una espantosa oleada de contagios de coronavirus en medio de una interminable debacle política.

Por Aleksandr Dunáev*

En las últimas semanas los contagios con el covid-19 suben en toda Europa, pero la propagación fulminante del coronavirus en Bulgaria no deja de causar perplejidad. Las noticias del país balcánico dan la sensación de un retorno a la pesadilla que vivió el mundo en la primavera de 2020, cuando aún no existían instrumentos para frenar la nueva enfermedad.

HOSPITALES LLENOS Y RÉCORD DE MUERTES

Los hospitales búlgaros están repletos de contagiados, mientras en las unidades de cuidados intensivos el 90 por ciento de camas ya está ocupado. Hace una semana el ministro de Sanidad búlgaro, Stoicho Katsárov, declaró que «el sistema hospitalario estaba a borde del colapso» y advirtió que habría que enviar una parte de pacientes a los países vecinos.

Unos días después se supo que, a partir del 5 de noviembre, los hospitales suspenderían todas las operaciones quirúrgicas no urgentes, con la excepción de trasplantes, tratamientos oncológicos y psiquiátricos y partos.

Pero lo que más impresiona es la tasa de mortalidad. El 2 de noviembre el país reportó 310 fallecidos, batiendo el récord siniestro de decesos diarios. Según el Ministerio de Sanidad del país, desde marzo de 2020 el covid-19 ya se llevó la vida de casi 25.000 búlgaros, lo que corresponde a una incidencia de 350 fallecidos por cada 100.000 habitantes, la más alta del mundo.

Los expertos no dudan en definir la situación epidemiológica como desastrosa.

«Estamos viviendo un desastre nacional, antes la pandemia no alcanzaba el nivel de esta cuarta oleada», reconoció el director ejecutivo del hospital Santa Catalina de Sofía, Guencho Náchev, en una entrevista con el canal televisivo Nova.

RAZONES DE LOS ANTIVACUNAS

Para entender cómo Bulgaria llegó a este infierno epidemiológico, basta volver a los datos del Ministerio de Sanidad. Por ejemplo, este jueves entre los 954 nuevos pacientes ingresados en los hospitales este jueves 855 no están vacunados, mientras entre los 135 fallecidos de la jornada la tasa de los que no se pusieron la vacuna alcanza el 93,3 por ciento.

En el país balcánico la vacunación no despega. Hasta el momento se han puesto menos de 3 millones de dosis, con lo cual cuentan la pauta completa poco más de 1,5 millones de búlgaros, un 26 por ciento de la población adulta del país, cuando la media en la UE es casi tres veces más alta.

En Bulgaria el movimiento antivacunas es muy fuerte. Unos tienen miedo de que, junto a las vacunas, les inyecten unos chips secretos. Otros siguen negando la realidad de la pandemia, pese a la evidencia. Pero también hay una razón de cariz político y social: la desconfianza casi total en el Estado y en el sistema político, plagado de corrupción.

«Nos han mentido durante decenios, ¿porqué tenemos que creerles ahora, cuando dicen que debemos vacunarnos contra el coronavirus? ¿Y porqué autorizan solo las vacunas occidentales, y no las rusas y las chinas?», dijo a la agencia Sputnik Ivaylo, un taxista de la ciudad portuaria de Varna.

CAOS POLÍTICO

De hecho, el sistema político búlgaro lleva meses en parálisis. En verano de 2020 estallaron unas protestas contra el entonces primer ministro Boyko Borisov, acusado de corrupción y de mantener vínculos con la mafia.

Después de meses de manifestaciones, en las elecciones parlamentarias, celebradas en abril de 2021, su formación política Ciudadanos por el Desarrollo Europeo de Bulgaria (GERB, por sus siglas en búlgaro) obtuvo un 26 por ciento de votos, pero no pudo constituir un nuevo Gobierno de coalición.

Las demás fuerzas políticas, incluidos los así llamados partidos de protesta, no supieron ponerse de acuerdo, con lo cual los búlgaros volvieron a las urnas en julio. La historia se repitió: meses de negociaciones entre los partidos sin ningún resultado.

El próximo 14 de noviembre se celebrarán las terceras elecciones generales de este año, que coincidirán con el sufragio por el presidente del país. Obligar a los ciudadanos a votar en medio del tsunami pandémico parece una locura, pero la Comisión Electoral búlgara no piensa dar marcha atrás: hace una semana aseguró que, gracias a los colegios electorales móviles, incluso los que estén en cuarentena por covid-19 podrán cumplir con su deber civil.

En resumen, el país lleva siete meses sumido en una crisis política y, vistos los precedentes, son pocas las esperanzas de que se resuelva después del 14 de noviembre. Mientras tanto, el coronavirus sigue sembrando muerte y desesperación, aprovechando la confusión política que reina suprema y la desconfianza de la población que llega a niveles absurdos.

*Sputnik

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