Las Fuerzas Especiales británicas ocultaron evidencia de asesinatos extrajudiciales de afganos

Altos oficiales de las Fuerzas Especiales de Reino Unido sospechaban que sus hombres estaban realizando ejecuciones extrajudiciales de afganos desarmados que no representaban ninguna amenaza. No obstante, optaron por ocultar las pruebas de estos crímenes, se desprende de documentos del Ministerio de Defensa presentados al Tribunal Superior.

Los documentos ya divulgados revelan que al menos nueve hombres afganos murieron en una redada de las fuerzas especiales el 7 de febrero de 2011 y ocho más fueron asesinados dos días después por el mismo equipo de asalto. Una decena de detenidos afganos fue asesinada luego de que la llevaran a un centro de detención.

El hombre que dio impulso al caso, Saifulá, afirma que cuatro miembros de su familia fueron asesinados en la madrugada del 16 de febrero de 2011. Sus abogados solicitaron al tribunal una orden para que el Ministerio de Defensa entregue más documentos antes de una audiencia de revisión judicial completa.

Un correo electrónico presentado en el marco de la investigación deja en evidencia que un teniente coronel británico expresó su incredulidad sobre las causas de los primeros asesinatos. Más tarde, otro oficial superior desestimó la descripción de los hechos de los soldados, diciendo que «las capas de inverosimilitudes» hicieron que el relato oficial fuera «especialmente sorprendente y desafiante a la lógica».

Una semana después, los cuatro miembros de la familia de Saifulá fueron asesinados a tiros en circunstancias similares por el mismo equipo de asalto de las fuerzas especiales.

«Hombres en edad de luchar estaban siendo ejecutados en el interior de los recintos, utilizando una variedad de métodos después de haber sido inmovilizados. En un caso, se mencionó que se le colocó una almohada sobre la cabeza de un individuo, asesinado posteriormente con una pistola», se desprende de una declaración escrita dirigida a un oficial en el marco de la investigación y presentada por la cadena BBC.

Los documentos judiciales muestran que los informes de homicidios ilegítimos fueron planteados a un «oficial muy superior» en el cuartel general de las Fuerzas Especiales del Reino Unido. Se agrega que el mando de las fuerzas no notificó de estos hechos a la Real Policía Militar británica, sino que guardó la evidencia en un «compartimento de seguridad de acceso controlado» secreto.

En el 2014, la policía militar comenzó a investigar las presuntas ejecuciones después de recibir informes de varias familias afganas y denunciantes del Ejército británico. Su investigación, conocida como Operación Northmoor, se cerró en el 2019 sin ningún juicio. El Ministerio de Defensa británico afirmó en ese momento que la Real Policía Militar «no encontró pruebas de comportamiento delictivo por parte de las fuerzas armadas en Afganistán».

Ahora, el Tribunal Superior está examinando si las Fuerzas Armadas investigaron adecuadamente las denuncias. Pero los documentos citados en la corte sugieren que hubo serias debilidades durante la investigación.

Sputnik

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