Boris Johnson pierde su autoridad en el Parlamento del Reino Unido

La autoridad del primer ministro británico, Boris Johnson, quedó destrozada en una rebelión sin precedentes de sus parlamentarios contra las restricciones para contener el «maremoto» de la ómicron, que fueron aprobadas con el voto de los laboristas.

Por Lourdes Gómez*

Un total de 126 diputados, la mayoría conservadores, votó en contra del Gobierno de Boris Johnson en la principal medida de su Plan B contra la variante ómicron del coronavirus. La masiva revuelta en las bancadas «tories» dejó al primer ministro a merced de la oposición laborista, que apoyó la introducción del certificado covid para asistir a espectáculos de grandes masas y entrar en ciertos locales de ocio nocturno.

HUMILLADO EN LA VICTORIA

Los «pasaportes» de la pandemia entrarán en vigor el día 15 para los mayores de 18 años que estén vacunados, tras el visto bueno dado la Cámara de los Comunes. Fue una victoria humillante para el mandatario «tory». Johnson perdió por primera vez la mayoría de 79 escaños que le ha permitido introducir controvertidos proyectos de ley de inmigración, reforma judicial o protestas políticas, entre otros, en sus dos años al frente del Gobierno.

Casi un centenar de escaños conservadores –96 diputados y dos oficiales, según el recuento inicial– se rebelaron contra su líder en la votación clave de la sesión parlamentaria. Una veintena de las bancadas de la oposición se opuso también al requisito de mostrar el certificado digital de vacunación o un reciente resultado negativo de covid-19 para entrar en discotecas, estadios de fútbol y otros espacios cerrados con aforo de 500 o por encima de 4.000 al aire libre.

La revuelta conservadora se mantuvo, aunque a menor nivel, en el resto de las votaciones del Plan B de la pandemia. Así, según cálculos de medios británicos, 38 se opusieron a extender el uso obligatorio de la mascarilla a comercios, cines y transporte público.

APARTHEID PANDÉMICO

El anterior líder laborista, que actúa como independiente desde su expulsión del grupo parlamentario, Jeremy Corbyn, anunció en Twitter su intención de votar en contra de la obligatoriedad de vacunarse para trabajar en primera línea de contacto con pacientes en hospitales y centros sanitarios, además de oponerse a la moción del pasaporte covid.

«Ambas medidas son contra productivas y crearán división cuando necesitamos cooperación y unidad», escribió el veterano de la izquierda parlamentaria.

La conservadora Alicia Kearns justificó su desacato a la autoridad de Johnson en que «no hay pruebas de que los pasaportes funcionan». «Hemos emprendido un camino que conduce a un coste muy real de vidas», tuiteó.

Las restricciones del Plan B de Johnson solo competen a Inglaterra y son ciertamente limitadas o más recientes que las introducidas en Escocia, Gales e Irlanda del Norte. El primer ministro no ha descartado nuevas y más severas medidas en los próximos días o semanas para contener el «maremoto de la variante ómicron». Pero será difícil plantear el todavía indefinido «Plan C» dado el tamaño y las características de la rebelión en la derecha parlamentaria.

CRISIS DE AUTORIDAD

Desafiaron la autoridad del dirigente «tory» representantes de distintas facciones del partido, desde figuras veteranas a diputadas de la cantera de 2019, que se impuso en feudos antaño laboristas y partidarios del Brexit.

«La rebelión ha sido mucho más masiva de lo anticipado. El Gobierno ha perdido su mayoría y los laboristas le llevamos hasta la línea de meta. La autoridad de Boris Johnson se hizo añicos», declaró a Sky News, el «ministro en la sombra» de Sanidad, Wes Streeting.

Johnson ha atravesado posiblemente el pico de su popularidad y sus colegas de formación comienzan a hablar abiertamente de cambio de liderazgo. La defenestración «debe estar en la agenda» del año próximo si el primer ministro no endereza su gestión, de acuerdo con Geoffrey Clifton-Brown, tesorero del influyente Comité 1922 de parlamentarios conservadores.

El jefe de Gobierno se resiente de una cadena traspiés en las últimas semanas, desde su defensa de un diputado investigado por corrupción a evidentes infracciones de las reglas del covid en su oficina y residencia oficial de Downing Street al recurso a las mentiras como escudo para esquivar problemas. El grupo parlamentario está emitiendo señales de irritación ante el acumulo de faltas obvias al mismo tiempo en que la población le retira su apoyo en los sondeos de opinión.

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