El descontento social de Colombia que puede poner presidente en 2022

El Gobierno colombiano no imaginó que un proyecto de reforma tributaria, que gravaba alimentos de la canasta familiar, se convertiría en una gran bola de nieve: no solo desató las más fuertes protestas de los últimos años, sino que también determinará las presidenciales de 2022.

Por Paula Carrillo*

La fecha de inicio del llamado Paro Nacional fue el 28 de abril de este año; la manifestación fue convocada por las centrales obreras contra ese proyecto de ley que cursaba en el Congreso. Pero eso fue únicamente el gatillo: las manifestaciones continuaron mucho después de que el presidente Iván Duque anunciara el retiro del texto así como la renuncia del impulsor de la iniciativa, el entonces ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla.

Los jóvenes siguieron en las calles pidiendo acceso a la salud, educación gratuita, empleo, oportunidades, en un país en el que más de 21 millones de personas viven en la pobreza, según una cifra del estatal Departamento Nacional de Estadísticas (DANE).

Asimismo, más del 42 por ciento de la población vive con 85 dólares mensuales al cambio actual, en el segundo país más desigual de América Latina después de Brasil, según el Banco Mundial.

Crisis exacerbada por la pandemia, por un lado, sumada al «orden de exclusiones e inequidades histórico en la sociedad», recuerda en conversación con la Agencia Sputnik el analista político Luis Eduardo Celis.

Las protestas estuvieron acompañadas de permanentes bloqueos de vías; saqueos; destrucción del mobiliario público y de transporte en ciudades como Cali, epicentro de las protestas, y Bogotá, así como otros actos vandálicos.

Decenas de ciudadanos murieron a manos de la policía, en cifras que difieren según la organización: para la oenegé Temblores, que llevó un registro de los abusos policiales, fueron más de 40 homicidios; para la Fiscalía, menos de 30 «en el marco de la protesta», y sin especificar autoría.

Dos policías fallecidos, civiles armados que hirieron a indígenas y amenazaron a otros manifestantes, un número indeterminado de desaparecidos y algunas denuncias de abuso sexual: así fue el cóctel de extrema violencia que caracterizó el primer semestre de 2021 en Colombia.

Al finalizar el año, las movilizaciones convocadas para recordar aquel estallido social ya no llenan las calles. Eso sí, los disturbios en sectores de Bogotá como Usme (sur) o el Portal de Las Américas (suroccidente), continúan de vez en cuando, al punto de provocar la salida de algunos vecinos de estos sectores.

Pese a estas excepciones, la disputa mutó, sin embargo, a otro ámbito: el político, de cara a las elecciones presidenciales y legislativas de 2022.

CAMBIO

«Los candidatos que están ofertando cambio, transformaciones importantes en términos económicos y sociales, van a tener más respaldo», augura Celis, lo que significa que «el uribismo va en retroceso».

Esto, en referencia al expresidente de derecha Álvaro Uribe (2002-2010), padrino político del actual jefe de Estado y quien, desde su llegada al poder, ha sido determinante en las elecciones colombianas.

Las más recientes encuestas (Invamer, Centro Nacional de Consultoría) para medios de comunicación han dado como triunfador al senador izquierdista Gustavo Petro, quien fue alcalde de Bogotá y exmiembro de la extinta guerrilla M-19 (que firmó la paz con el Gobierno en 1990).

En segundo lugar sitúan al exalcalde de Medellín, exgobernador del departamento de Antioquia, y también excandidato presidencial Sergio Fajardo (miembro de la coalición Centro Esperanza, de centro-izquierda); o al independiente Rodolfo Hernández, exalcalde de la ciudad de Bucaramanga y empresario.

El efecto de las protestas se ve en la «inconformidad hacia este Gobierno, que hace que en esta campaña electoral que se avecina, nadie realmente se declare cercano a él, salvo el candidato del Centro Democrático (Óscar Iván Zuluaga, exministro de Hacienda y excandidato presidencial de ese partido oficialista), que no despega mucho en las encuestas», explica a esta Agencia Yann Basset, profesor de Ciencia Política de la Universidad del Rosario.

Por ello, en los sondeos por ahora se destaca quien «ha sido el principal opositor del Gobierno durante todo el periodo, que es Gustavo Petro», agrega.

Otros aspirantes también tienen claro, sin embargo, que el discurso debe ser en ese sentido.

«Hay varios candidatos con un discurso bastante crítico y antisistema: sea desde la coalición de centro, que centra su propuesta en su discurso anticorrupción; y también la candidatura independiente de Rodolfo Hernández, con un discurso antipolítico fuerte», recuerda Basset.

Las elecciones legislativas colombianas tendrán lugar el próximo 13 de marzo. En esa misma fecha, además, las distintas coaliciones políticas escogerán a su candidato presidencial oficial, por lo que el panorama podría cambiar.

«De marzo a mayo, ya habrá candidaturas consolidadas. Petro ya tendrá adversarios definidos, que por el momento no los ha tenido», asevera el politólogo.

La primera vuelta electoral para la jefatura de Estado se realizará el 29 de mayo de 2022. Si la fórmula ganadora en ese momento (para Presidencia y Vicepresidencia) no supera la mitad más uno de los votos válidos, habrá una segunda ronda el 19 de junio.

En ese momento, se verá también si los jóvenes, protagonistas de las protestas de 2021, logran superar la apatía y abstención que suelen caracterizar los comicios en el país cafetero.

*Sputnik

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