Mascarilla y vacunas, la suave receta de España frente a ómicron

Los ciudadanos de España volverán a llevar mascarilla en la calle desde el 24 de diciembre y se reforzará la vacunación y el diagnóstico para hacer frente a la ola de coronavirus que deja récords de contagios.

Por Nora Olivé*

Este cóctel poco cargado de medidas es la iniciativa del Gobierno de Pedro Sánchez contra la variante ómicron, que sigue expandiéndose, después de dos jornadas consecutivas con 50.000 y 60.000 nuevos casos notificados.

A las puertas de las celebraciones de Navidad y Fin de Año, el Ejecutivo no era partidario de aplicar medidas más severas, fiándose de unas tasas de vacunación que llegan al 90 por ciento de la población diana.

«No estamos en marzo de 2020 ni tampoco en las Navidades de 2020, porque los españoles se han vacunado masivamente en los últimos meses. La situación de hoy es diferente y por lo tanto no adoptaremos las medidas de entonces», justificó Sánchez el miércoles por la noche.

SE CUESTIONA LA EFICACIA

Además de la inmunización, el presidente español se escuda en la menor gravedad de los cuadros de covid-19 y una hospitalización inferior a la del invierno pasado.

En estos momentos en España hay más de 7.700 hospitalizados por el coronavirus -1.400 en cuidados intensivos- menos que en 2020 pero el triple que en noviembre.

La decisión de recuperar la mascarilla en exteriores provocó una ola de indignación entre los ciudadanos, que clamaron en las redes sociales contra una medida poco efectiva a estas alturas de la pandemia.

Esta visión es compartida con los expertos, que insisten en que el virus se transmite principalmente en interiores y caminar con la boca tapada poco contribuye a reducir contagios.

«Me pareció muy decepcionante que esta fuera la medida estrella tomada (por el Gobierno), sobre todo porque hay consenso científico de que tiene un impacto relativamente modesto en la transmisión, y ahora mismo lo que necesitamos son medidas de choque», afirmó en la televisión española el epidemiólogo Quique Bassat.

Magda Campins, jefa de Epidemiología y Medicina Preventiva en el Hospital Vall d’Hebron de Barcelona, renococió en ElDiario.es que es un método «de concienciación, de recordar cada día y a cada momento que estás en pandemia», pero precisó que «el riesgo de transmisión al aire libre es bajo».

LOS PARTIDOS, INSATISFECHOS

La propuesta del Gobierno también generó reacciones políticas encontradas, unos pidiendo más restricciones y otros menos, pero en general con el consenso de que el cubrebocas es insuficiente en el contexto epidemiológico actual.

Sánchez comunicó el plan por videoconferencia a los líderes de las 17 comunidades autónomas, que son los encargados de aplicar restricciones sanitarias en sus territorios.

Los de Cataluña, País Vasco y Galicia tacharon de «insuficientes» las herramientas, mientras que en el otro extremo la presidenta de Madrid, del conservador Partido Popular (PP) rechazó medidas más allá de la inmunización y el «autocuidado».

«No puede ser la única vía para combatir esta sexta ola», criticó el presidente de Cataluña, Pere Aragonès, que esta semana decidió imponer a los ciudadanos de su región un toque de queda y el límite de aforo y reuniones.

Tampoco se hicieron esperar las críticas desde los partidos de la oposición, incluidos algunos de los socios de Sánchez.

«El Gobierno no puede seguir mandando un mensaje de caos a todos los ciudadanos», afeó la diputada y vicesecretaria del PP, Ana Pastor, mientras que el líder de la ultraderecha, Santiago Abascal, aseguró que no se va a poner la mascarilla, y los liberales de Ciudadanos cuestionaron la «base científica» de la norma.

El diputado y líder del grupo parlamentario de Esquerra Republicana, Gabriel Rufián, dijo que «imponer mascarillas obligatorias en exteriores mientras se recorta en sanidad» es «casi como regalar paraguas en mitad de un tsunami», e ironizó: «El casi es porque las mascarillas no se regalan.

EL GOBIERNO SE DEFIENDE

Ante la avalancha de reproches por una medida que la sociedad ve «inútil», la ministra de Sanidad, Carolina Darias manifestó que se trata de algo «temporal» que se prolongará «durante el tiempo imprescindible hasta que mejore la situación epidemiológica».

«El Gobierno lo ha hecho desde la convicción de la importancia de seguir con la mascarilla en el exterior especialmente en un tiempo de mayor interacción y movilidad, además de muchas aglomeraciones en las ciudades», justificó la responsable sanitaria.

La herramienta «fundamental» para superar la pandemia es la vacunación, insistió Darias, que situó como objetivo para 2021 poner la tercera dosis a un 80 por ciento de los mayores de 6 años.

Con esta estrategia para Navidad, España se desmarca de la mayoría de países europeos, que están impulsando nuevas medidas de distanciamiento social en lo que parece la enésima carrera contra el coronavirus.

*Sputnik

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