Escocia reactiva el pulso independentista

La campaña por la independencia de Escocia se reactivará en la primavera con la meta fija en un segundo referéndum soberanista, que la ministra principal de esta nación británica, Nicola Sturgeon, se ha comprometido a convocar en 2023, si se mitiga la pandemia del coronavirus.

Por Lourdes Gómez*

“2022 va a ser un año interesante. El referéndum de la independencia será, sin lugar a duda, la cuestión predominante”, señala a Sputnik Paul Kavanagh, columnista escocés y autor del blog ‘Weegingerdug’, centrado en la causa soberanista.

Confía plenamente en que la jefa del autogobierno y líder del Partido Nacional de Escocia (SNP, en sus siglas en inglés), cumplirá su promesa de abrir las urnas del llamado IndyRef2 «antes del final de 2023».

DERECHO DE AUTODETERMINACIÓN

La oferta de Sturgeon está condicionada a que la «crisis del covid-19 haya pasado» para entonces. La variante ómicron, que inundó el país con el vigor de un «tsunami», según la dirigente, ha introducido otro elemento de incertidumbre en la hoja de ruta de la independencia.

«Estoy seguro de que será en 2023. Sturgeon está bajo enorme presión y ha de cumplir con el calendario anunciado. Si no convoca el referéndum, el SNP quedaría destrozado como fuerza política», sostiene Kavanagh en una entrevista telefónica.

Sondeos recientes inclinan la balanza a favor de la independencia, frente al mayor respaldo a la unión o el empate entre ambas posiciones registrados meses atrás. Paradójicamente, en la fase inicial de la pandemia se dio una marcada tendencia en apoyo de la autodeterminación y la escisión del Reino Unido.

Fue una escalada sin precedentes, que alcanzó el pico del 58 por ciento en octubre de 2020, por encima del 55 por ciento de apoyos que sumó el unionismo en el plebiscito de 2014. «La gestión de la pandemia ha demostrado que Escocia no necesita al Parlamento de Westminster para lidiar con amenazas y desafíos, incluso de semejante calibre», señala el analista.

El coronavirus también impidió debates comunitarios en torno la divisoria cuestión constitucional.

SIGNO DE IDENTIDAD 

Sturgeon proyecta dar el pistoletazo de las campañas informativa y legislativa del IndyRef2 en la primavera. «Reavivaremos la campaña con al menos la mitad de la población a favor, o que ha contemplado la independencia en algún momento. Muchos más apoyan el referéndum. Y los menores de 40 años respaldan mayoritariamente la causa. Tienen mayor conciencia de su identidad escocesa que las generaciones anteriores», apunta Kavanagh.

Oriundo de Glasgow, residió 15 años en la provincia de Alicante y sigue de cerca la polémica soberanista en España, con sus distancias y paralelismos. Sturgeon ha descartado la opción unilateral catalana y propone un plebiscito legal, legítimo y reconocido internacionalmente. Quiere reabrir las urnas con el empuje del electorado y su apuesta por parlamentarios independentistas en Holyrood (Edimburgo).

«El Parlamento escocés tiene derecho a convocar referendos en general. El de Westminster retiene el poder de alterar la Constitución. Sería un referendo consultivo», explica el analista. Se entablaría entonces un «juego político de ajedrez» entre Londres y Edimburgo en el que, según intuye, perdería el gobierno central si su jefe actual, Boris Johnson, desautorizara el IndyRef2. 

PRINCIPIOS HISTÓRICOS

«Podría recurrir la consulta en los tribunales de Justicia, pero sería contraproducente para su partido. Se asume que la unión (de los reinos de Escocia e Inglaterra, de 1707) es voluntaria y si Westminster impide el referéndum, eso significaría que ya no es voluntaria, lo cual irritaría a los conservadores escoceses», razona.

En las autonómicas de mayo, al SNP le faltó un escaño para la mayoría absoluta que la formación disfrutó en 2011, con Alex Salmond al timón. Sturgeon renovó su cargo con soltura y firmó un pacto de gobierno con el Partido Verde, de orientación separatista, a fin de apuntalar su programa legislativo. Reforzó así su mando del Parlamento escocés más independentista desde su reinstauración, en 1999.

El soberanismo ha prevalecido en los tres últimos comicios regionales. Al mismo tiempo, el SNP barre constantemente a conservadores y laboristas en las generales de Westminster y, en las más recientes, en 2019, cosechó 48 de los 59 escaños reservados para Escocia. Johnson las ganó en Inglaterra y Gales, pero el descontento con su liderazgo ha tocado suelo al norte de la frontera, según los sondeos.

BORIS JOHNSON IMPOPULAR

«La frustración es enorme. Johnson es odiado en Escocia. Representa al tipo inglés que más detestamos: de clase alta, arrogante y completamente convencido de que las reglas no le competen. Está destruyendo el pacto de devolución de poderes y utiliza el Brexit como excusa para saltar por encima de Holyrood. La autonomía escocesa no está a salvo con Boris Johnson», critica el columnista.

La independencia, según Kavanagh, facilitará el reingreso en la Unión Europea de este territorio, donde el 62 por ciento votó contra el Brexit. «La autonomía ha fallado, no nos protegió del Brexit», lamenta.

No obstante, defiende la cautelosa estrategia de Sturgeon, que impacienta a la militancia radical del SNP y a los que secundan a Salmond y su formación separatista Alba. «Hay una presencia visible y mucho descontento en internet, pero poco apoyo en el mundo real. Piensan que la única razón que impide la independencia es la cautela de Sturgeon», reprocha antes de recordar que Alba obtuvo el 1,6 por ciento de votos en las elecciones de mayo y cayó al 1 por ciento en una encuesta reciente. 

*Sputnik

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