España usará inteligencia artificial para tratar de anticipar futuras crisis

La pandemia de covid-19, la escasez de semiconductores o la espiral alcista de los precios de la energía sorprendieron a contrapié al Gobierno de España, que ahora pretende mejorar su capacidad de reacción ante nuevas crisis recurriendo a la inteligencia artificial.

El pasado martes, el Consejo de Ministros renovó la Estrategia de Seguridad Nacional, que incluye como una de sus principales novedades la creación de un «sistema de alerta temprana» para detectar situaciones críticas de forma preventiva mediante el análisis masivo de datos.

«Se adoptarán soluciones tecnológicas basadas en la gestión del conocimiento, y también, con técnicas de Inteligencia Artificial, para la evaluación de la situación de seguridad y el apoyo al análisis estratégico», señala el documento.

A grandes rasgos, la idea es desarrollar un sistema que identifique indicadores críticos para desplegar acciones preventivas que permitan la reconducción de situaciones problemáticas. Esto se complementará con la creación una red de comunicaciones especiales para asegurar que la información facilitada por ese sistema llegue a todos los actores involucrados en la gestión de la crisis antes de que esta se desboque.

De esta manera, España pone rumbo al futuro y deja aspectos clave de su seguridad nacional en manos de los algoritmos. Esta apuesta por la tecnología cuenta con el aval del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que en el prefacio al documento donde se plasma nueva estrategia de seguridad señala como «objetivo prioritario» el favorecer «la dimensión de la seguridad de las capacidades tecnológicas».

POLÍTICA INDUSTRIAL

No obstante, el documento también propone otras estrategias para estar prevenido ante episodios de dificultad. Algunas de ellas beben de la experiencia directa del inicio de la pandemia, cuando escaseaban productos básicos como las mascarillas, que se tuvieron que adquirir en el extranjero a precios desorbitados, o incluso de experiencias más recientes, como la amenaza al suministro de gas por la ruptura de relaciones diplomáticas entre Marruecos y Argelia.

Por ello, el Gobierno de España se marca la meta de desarrollar la capacidad industrial nacional con el objetivo de «garantizar el suministro de aquellos bienes y servicios que sean considerados de primera necesidad».

Asimismo, se dedica una mirada a la crisis de los microchips –que está provocando un importante perjuicio a industrias clave, como la automovilista– y se otorga un «carácter estratégico» a la capacidad de producción de componentes electrónicos, maquinaria aeronáutica, semiconductores, productos químicos, equipos agrarios, tecnologías de comunicación o equipos sanitarios, entre otros.

CONTEXTO GEOPOLÍTICO

La nueva estrategia de seguridad de España constata que la pandemia ha supuesto una aceleración de las dinámicas globales ya existentes. En ese sentido, el documento afirma que el mundo atraviesa una «etapa de transición» cuya característica predominante es la «incertidumbre sobre el futuro».

En el apartado del análisis geopolítico, el documento subraya que el mundo está «en un punto de inflexión». Uno de los puntos sobre los que se hace especial énfasis es que en los últimos años las dinámicas de confrontación se impusieron sobre la negociación, provocando un «deterioro generalizado de las relaciones internacionales», donde las sanciones pesan más que la diplomacia.

A modo de ejemplo el documento cita la creciente rivalidad geopolítica, comercial y tecnológica entre Estados Unidos y China o la erosión del orden nuclear heredado de la guerra fría con el desmantelamiento de varios de los acuerdos internacionales que limitaban la carrera armamentística.

En este contexto multipolar y competitivo, España considera que la defensa de su seguridad pasa por «reforzar la autonomía estratégica de la Unión Europea, tanto en términos de política comercial e industrial comunitaria como en el desarrollo pleno de su Política Exterior y de Seguridad Común».

Sin embargo, el documento deja claro que esta apuesta no supone una ruptura con las líneas de actuación de la OTAN. De hecho, la nueva estrategia afirma que esa búsqueda de un mayor desarrollo de la Política Exterior de la UE debe servir para hacer frente a las «posturas adversas de actores como Rusia y China» en «coordinación y cooperación con la OTAN».

En el caso concreto de Rusia, la estrategia de seguridad de España acusa a Moscú de tensionar sus relaciones con la Unión Europea mediante «desafíos» tanto militares como híbridos. Pese a ello, España prefiere no echar leña al fuego y aboga «por mantener el diálogo con Rusia, a pesar de las dificultades».

En cualquier caso, España se pone en alerta ante el «clima de creciente tensión internacional donde determinados actores se rearman para fortalecer sus aspiraciones estratégicas» y, sin hacer referencia a ningún país, –el documento se cuida especialmente de no mencionar las tensiones con Marruecos del último año– destaca como una necesidad que el país tenga «una capacidad de disuasión creíble y efectiva» así como «una capacidad de defensa autónoma ante diferentes formas de agresión».

Sputnik

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