Argentina y el orgullo de la conducción del Consejo de DDHH de la ONU

Le tocaba a un país latinoamericano presidir el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas en 2022, y Argentina fue elegida por primera vez. Designada por aclamación, este país ostentará la presidencia de este organismo dispuesto a hacer una diferencia.

La satisfacción vibra en la voz de quien encarna la presidencia argentina del Consejo de DDHH, Federico Villegas Beltrán. «Con la historia que tiene haber superado un pasado reciente trágico con violaciones masivas a los derechos humanos, nos hemos convertido en un país líder en el desarrollo progresivo de este tema», dijo a la Agencia Sputnik durante una entrevista.

El regocijo de este diplomático, también embajador ante los organismos con sede en Ginebra, toma brío al recordar el pasado atroz que marcó la historia reciente de su nación, con el terrorismo de Estado que desplegó en todo el territorio la última dictadura entre 1976 y 1983.

Los delitos de lesa humanidad que cometió la junta militar al tomar las riendas del país se tradujeron en más de 30.000 desaparecidos y en la sustracción de medio millar de nietos nacidos en cautiverio.

CREDENCIALES

A casi 46 años del golpe de Estado, Argentina se mantiene firme al defender el camino que emprendió para obtener memoria, verdad y justicia: desterró las leyes de impunidad que garantizaban la intocabilidad de los responsables y enjuició a los responsables del genocidio ocurrido en su propio territorio.

Pero no solo. Argentina es el primer y único país del mundo que desde 2010 juzga los crímenes de la dictadura española (1939-1975), y que procesó por primera vez a un jerarca del franquismo, Rodolfo Martín Villa.

La nación sudamericana también comenzó a investigar los crímenes perpetrados contra una comunidad musulmana, los rohinyá, por parte de las autoridades de Birmania,, en virtud del principio de justicia universal, una figura avalada por el derecho internacional y reconocida en su constitución que permite a un Estado investigar los crímenes cometidos en otra nación con independencia de dónde o contra quiénes fueron perpetrados.

El país acumula así «una sumatoria de experiencias, normas, y una forma de defender la lucha histórica de los familiares y víctimas de violaciones de derechos humanos de todo el mundo y en particular de los de Argentina, que fueron los que lucharon y lograr que desde la recuperación de la democracia consolidermos este liderazgo», valoró Villegas Beltrán.

El embajador asume que justo por venir de donde viene, su país tiene «una responsabilidad mayor» en hacer que el Consejo de DDHH «cumpla con sus propósitos y pueda incrementar la protección y promoción de los derechos humanos en todo el mundo».

POR DELANTE

No es baladí el desafío. Entre el 24 de enero y el 3 de febrero se examinará el estado de los derechos humanos, a través del Examen Periódico Universal, de doce países: Togo, Siria, Sudán del Sur, Haití, Islandia, Venezuela, Sudán, Zimbabue, Lituania, Uganda, Timor del Este y Moldova.

El Consejo, constituido en 2006, tiene 50 mecanismos independientes de verificación para abordar la situación de los países integrantes de la ONU.

Con la designación de un relator que estudie el impacto del cambio climático en los derechos humanos, Argentina también tiene por delante un reto: tratar de que se cumpla una resolución de la ONU de 2020 que reconoce el derecho humano a un ambiente saludable, sano y sostenible.

En plena pandemia por el covid-19, otro de los asuntos que también le concierne al Consejo son los aspectos relacionados con salud y los derechos humanos durante la emergencia sanitaria.

Principal énfasis debería hacer en «los grupos vulnerables que han visto afectados sus derechos, en la inequidad en el acceso a vacunas y tratamientos, y en la figura de las personas mayores», detalló Villegas Beltrán.

La pertinencia de un Consejo de DDHH dentro de un sistema de Naciones Unidas que en ocasiones parece demasiado voluminoso y burocrático como para imprimir cambios de envergadura tiene aquí su explicación.

«Es una construcción progresiva», matiza el presidente del organismo. «El derecho internacional en materia de derechos humanos tiene solo 76 años. Entendemos que tenemos mucho desarrollo por delante para incrementar los estándares a nivel mundial y mejorar los niveles de protección a nivel universal».

El titular del Consejo recordó que cuando se adoptó la Carta de Naciones Unidas en 1945, los ejes eran la paz y seguridad para evitar otra guerra mundial.

«Yo digo que los derechos humanos en 1945 entraron por la ventana, porque en ese momento entraron como una comisión dentro los derechos económico-sociales. Los derechos humanos en 1945, dentro de Naciones Unidas, no estaban al mismo nivel que el Consejo de Seguridad, que era lo importante», contextualizó.

Con los derechos humanos como uno de los pilares de la actual Naciones Unidas, junto al desarrollo, la paz y a la seguridad, el embajador argentino advirtió que en todos los países hay «desafíos de derechos humanos sin excepción».

«El solo hecho de que haya situaciones de derechos humanos, que el Consejo las distinga y establezca mecanismos específicos para hacerle seguimiento a esas situaciones, ya supone un impacto», aseguró.

Argentina tendrá todo este año para dar fe de ello.

Sputnik

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