Letra del Año, una tradición ancestral yoruba que sobrevive vigorosa en Cuba

Cuando a fines del siglo XIX, en una fecha que la historia de Cuba no precisa, Remigio Herrera (1811-1905), un africano que fue traído a la isla como esclavo en 1830, junto a algunos de sus ahijados consagrados al culto de Ifá sacaron la primera Letra del Año, no imaginaron que ese acto se convertiría en una tradición centenaria que hoy mantiene vigencia.

Según sus biógrafos, Herrera, conocido como Adeshina, poco antes de ser atrapado por sus captores en África, se tragó el fundamento representativo del ‘orisha’ (deidad) Orula, que más tarde logró librar de su cuerpo ya a bordo del barco negrero donde fue traído a América como esclavo, y preservar durante la travesía y posterior arribo a Cuba.

De esta singular manera, viajó de África hasta Cuba el fundamento de Ifá, un culto religioso adivinatorio sustentado en un sistema de signos que son interpretados por el sacerdote o ‘babalawo’, máximo jerarca en este culto ancestral.

La base de este oráculo la integran 16 signos (‘oddunes’) mayores, que mezclados entre sí dan la opción de 256 formas de interpretación a la hora de hacer predicciones o vaticinios, y que se logra con el uso y manipulación de un conjunto de nueces de palma (ikines), o una cadena con ocho segmentos de diversos materiales, que se conoce como ‘ekuele’.

Un sistema interpretativo a partir de proverbios, que se ha ido heredando de generación en generación, y que recoge en sus páginas la sabiduría, la fe, la esperanza, el castigo y la salvación, según los antiguos yorubas.

De Adeshina, la tradición pasó a manos de Eulogio Rodríguez, conocido como Tata Gaitán, para algunos el primer ‘babalawo’ nacido en Cuba, y que en 1902 asume la responsabilidad de dirigir las ceremonias religiosas de la Letra del Año, hasta que este depositó su confianza en Bernardo Rojas (1872-1959), quien dio un impulso a la difusión y conocimiento popular de las profecías anuales de Orula.

CONTINUIDAD

En este 2022, más de un siglo después de haberse iniciado esta liturgia, le correspondió al sacerdote mayor de Ifá en Cuba, Antonio Sevilla Rodríguez, bajo el respaldo de la Junta Directiva de la Asociación Cultural Yoruba de Cuba y el Consejo de Sacerdotes Mayores, dirigir la ceremonia anual donde se predice el futuro del año que comienza.

«Gracias a la hermandad entre todos se logró que las ceremonias de la Letra del Año se realizara con éxito y con calidad en nuestra Asociación», comentó a la Agencia Sputnik el veterano religioso, que fue consagrado en el culto de Ifá hace 63 años.

Sevilla Rodríguez, descendiente de una familia de larga tradición religiosa yoruba, es nieto de Nicolás Iznaga Solano, un negro esclavo a fines del siglo XIX, y que después de recuperar su libertad fundó, en 1913, la Sociedad El Cristo, la primera asociación yoruba creada en Cuba, en el poblado de Palmira (centro); y sobrino de Facundo ‘Cundo’ Bermúdez, uno de las afamados ‘babalawos’ cubanos en la primera mitad de siglo XX.

RECOMENDACIONES PARA EL 2022

Según el oráculo de Ifá consultado por los babalawos cubanos para este 2022, entre las principales recomendaciones para este nuevo año, se sugiere establecer la organización en todas las esferas de la vida, tener paciencia y serenidad para enfrentar los problemas, evitar la soberbia y las malas reacciones, ser humildes y sencillos, y velar por el cuidado de la higiene y las medidas sanitarias para evitar la propagación de enfermedades contagiosas y/o producidas por vectores.

También llaman a prestar mayor atención en el hogar a la educación de niños y jóvenes, evitar las pérdidas de vidas humanas durante procesos migratorios, reducir los hábitos de tabaquismo y alcoholismo, fomentar programas de protección materno-infantil, respetar el matrimonio, atender a los adultos mayores, y mantener atención sistemática a los ancestros.

Sputnik conversó con Enrique Machín, quien lidera el proyecto sociocultural Achedá, en la occidental provincia de Pinar del Río, y es asesor de la junta directiva de la Asociación Cultural Yoruba de Cuba, quien insiste en que la mejor advertencia de este año es mantener la responsabilidad individual.

«La gran esperanza para enfrentar este año 2022 es la responsabilidad individual, la prudencia, para poder alcanzar las metas que te propongas y saltar cualquier escollo. Cada fe tiene sus propias normas, pero en este caso lo más importante es ser responsables con nosotros mismos», enfatizó Machín a esta agencia.

MÁS ALLÁ DE LAS FRONTERAS CUBANAS

Otro de los consultados por la Agencia Sputnik fue Johann Piedra, un emigrado cubano en EEUU, presidente de la Asociación Cultural Yoruba en California, quien apuesta por la unidad en la fe para lograr cualquier propósito.

«Estamos dando un enorme paso de acercamiento religioso entre santeros y ‘babalawos’ para poder expandir nuestra religión a cada rincón del mundo, y darle la fe y la fuerza, que es lo que salva a todos los humanos», aseguró Piedra.

Para el 2022, Orula lanzó como profecía un ‘Iré Arikú Oyale elese Oduduwa’ (un bien de salud firme al pie de Oduduwa), una de las principales deidades de esta religión de origen africano, y los cubanos estarán regidos por Obbatalá, el dueño de las cabezas, el creador de la Tierra, dueño de la inteligencia, los pensamientos, los sueños humanos; acompañado por Ochanlá (la Madre Mayor).

Todo dependerá –comentaba un religioso que visitaba la Asociación en busca de la Letra– de cómo cada uno cuide su futuro, sea responsable de armonizar con el prójimo, y sobre todo, crecer como ser humano.

Sputnik

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