Esas deudas públicas de mierda

Los que creen que el dinero es preciso para todo, juzgarán imposible sin la aperción de caminos, la composición de puertos. Yo veo la colmena hermosa que regala mi paladar. Sin dinero lo han hecho las abejas, sin dinero han elaborado tanta miel y formado tantas  celdillas unos insectos pequeños, incomparables con el hombre. El trabajo unido y constante que hacen las colmenas, puede abrir caminos, componer puertos, y emprender obras de bien general.

José Cecilio del Valle

La falta de dinero es la excusa perfecta de los incapaces y de los ladrones, cuando asaltan el poder por cualquier vía: electoral o golpes de estado, por ejemplo.

El dinero, desde que se inventó, en distintos lugares y épocas en el pasado, ha servido para facilitar el intercambio de los más variados productos y servicios. Intercambio de favores en un inicio. Intercambio comercial no siempre favorable a una de las partes en los tiempos que corren desde hace décadas.

El valor del dinero es, pues, simbólico. Pueden ser semillas (cacao), conchas de mar o río, piedras de colores, metales o papel moneda. Y en los últimos tiempos sobresale el dinero electrónico a través de transferencias, tarjetas de crédito, débito, aplicaciones en teléfonos móviles o por medio de las criptomonedas.

Por Jorge Luis Oviedo*

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La falta de dinero es la excusa perfecta de los incapaces y de los ladrones, cuando asaltan el poder por cualquier vía: electoral o golpes de estado, por ejemplo.

El dinero, desde que se inventó, en distintos lugares y épocas en el pasado, ha servido para facilitar el intercambio de los más variados productos y servicios. Intercambio de favores en un inicio. Intercambio comercial no siempre favorable a una de las partes en los tiempos que corren desde hace décadas.

El valor del dinero es, pues, simbólico. Pueden ser semillas (cacao), conchas de mar o río, piedras de colores, metales o papel moneda. Y en los últimos tiempos sobresale el dinero electrónico a través de transferencias, tarjetas de crédito, débito, aplicaciones en teléfonos móviles o por medio de las criptomonedas.

A partir del siglo XX se impuso un mecanismo para crear (o emitir) dinero: RESPALDARLO CON DEUDA.

La deuda pública es, pues, el patrón monetario de las monedas de curso legal; aunque solamente en primera instancia; porque a través de la banca  de reserva fraccionaria los banqueros (y por extensión el resto del sistema financiero) crean dinero a través de la deuda (créditos o préstamos) a los particulares (personas naturales) y a las empresas (personas jurídicas); también a las entidades públicas: el Estado, una Ciudad o un municipio o una institución de seguridad social  o de previsión.

Pero las deudas públicas no son simbólicas, se  trasladan a la población: la clase trabajadora en general y a pequeños y medianos empresarios, lo mismo que a profesionales independientes por medio de los impuestos.

Cuando la deuda la asume un particular, los banqueros crean dinero, porque tienen permiso o licencia para hacerlo, siempre que la respalden con un mínimo de esa moneda de curso legal (reserva fraccionaria).

Estas decisiones son políticas, porque trascienden lo particular.

Repercuten en las relaciones de producción e intercambio de bienes y servicios de toda la sociedad.

El dinero respaldado por deuda y luego por reserva fraccionaria para crear préstamos desde el sector financiero (con gran predominio privado) es la razón por la que existe tanta desigualdad en el mundo; es también la razón, porque los países de América Latina, los de África  y de otras continentes, siguen siendo explotados por uno pocos “inversionistas” a través de las corporaciones industriales, comerciales, farmacéuticas  y navieras, entre otras.

El dinero creado por deudas y legalizado por gobernantes ignorantes o corruptos es, pues, la causa, el origen de la desigualdad, la pobreza, el desempleo y la migración forzada, entre otros grandes problemas o males que tiene la humanidad.

Es conveniente recordar y enfatizar que esta forma de crear y reproducir el dinero nunca  nunca ha sido discutida con la población en ningún país del mundo.

Todavía hoy, la mayoría de los que deciden hacer de la política un oficio y se postulan a cargos de elección no entienden nada o casi nada de:

¿Cómo funciona la creación y la circulación del dinero?

o ¿cuál es el verdadero sentido de cobrar impuestos?

Lo anterior es extensivo para muchísimos medianos comerciantes y la clase trabajadora en general. No saben cómo se emite y se reproduce el dinero ni cúal es la principal razón del pago de impuestos fiscales en las repúblicas, sobre todo después de la Segunda Guerra Mundial.

También desconocen la historia de los grandes imperios, el origen de la propiedad privada, la familia, la esclavitud, los tributos,  la servidumbre, las conquistas, las colonizaciones de inmensos territorios y sus poblaciones, la imposición de prácticas culturas de todo tipo: religiosas, productivas, comerciales, financieras.

Tanto desconocimiento o tan abundante ignorancia ha sido aprovechada por banqueros y comerciantes sin escrúpulos para saquear los países y explotar sin piedad su clase trabajadora.

La modernidad en lo que respecta al saqueo de recursos naturales y explotación de la clase trabajadora, se reduce a:

DEUDAS PÚBLICAS,

DEUDAS PRIVADAS e

IMPUESTOS PARA LA CLASE TRABAJADORA, incluidos pequeños y medianos empresarios.

¿POR QUÉ SE DEBE CREAR DINERO SIN RESPALDARLO EN DEUDAS PÚBLICAS?

En primer lugar, la creación o emisión, circulación, cantidad circulando y las cualidades que debe tener el dinero deben ser discutidas y aprobadas por VOLUNTAD SOBERANA.

Por otra parte, lo fundamental en cualquier COLECTIVIDAD  es su organización para resolver asuntos básicos y optimizar sus capacidades gregarias y las individuales de cada una de las personas que la integran.

¿PARA BENEFICIO DE QUIÉN DEBE ESTAR ORGANIZADA UNA COLECTIVIDAD?

Vivir  de forma gregaria o en colectividad  nos permite comprender que lo más conveniente es que el grupo como totalidad debe ser, siempre, más fuerte y estar organizado para el bien común; pero no para privilegiar el bienestar de unos pocos individuos a través de sus SOCIEDADES ANÓNIMAS O CORPORACIONES MONOPÓLICA Y OLIGOPÓLICAS, por el sólo hecho de ser los mayores acumuladores de bienes y servicios a través de la manipulación del dinero que crean y multiplican a su antojo.

De allí que, necesariamente, toda sociedad, por elemental lógica, debe estar organizada para el bien común, pero sin avasallar los talentos creativos ni  las iniciativas individuales. Tampoco puede estar organizada una sociedad para que unas pocas personas se  aprovechen de los que carecen de iniciativa y talento.

Para una supere la desigualdad, la pobreza y el desempleo, entre otras cosa, debe garantizar el acceso equitativo para todos de lo Básico o fundamental:

bienes alimenticios,

servicios de salud,

servicios educativos,

aprendizaje de las prácticas productivas,

el fomento de los talentos individuales;

viviendas dignas,

fuentes energéticas y todos los demás que así se considere para que unos pocos no saquen ventaja sobre la mayoría.

Si se tiene claro lo anterior, resulta más fácil comprender que la cualidad principal del dinero es la de servir de medio de intercambio de favores o, lo que es lo mismo, de bienes y servicios.

Desde nuestra óptica; y por cómo ha repercutido durante los siglos de explotación colonial o de explotación por deudas públicas, los bienes naturales permanentes, que son, además. BIENES COMUNES (ríos, bosques, humedales, grandes extensiones territoriales para explotación minera o extracción de otros recursos minerales no metálicos), NO DEBEN VENDERSE NI CONCESIONARSE POR DINERO.

No deben servir para humillar o envilecer a millones de personas en el mundo como actualmente se hace con las prácticas productivas, financieras y comerciales del capitalismo.

Los seres humanos somos, más bien, parte de esos bienes permanentes; porque de ellos, de su permanente cambio de forma, proviene la existencia de las personas y del resto de la vida del planeta.

De modo que si tenemos claro que la organización de la sociedad debe preceder otros asuntos, el dinero o cualquier moneda que se use para facilitar el intercambio de bienes perecibles y servicios determinados por necesidades temporales o circunstanciales, se podrán afrontar los diversos desafíos sin crear enormes desigualdades como las que actualmente produce el capitalismo a través de su modelo neoliberal y su fomento incesante de la corrupción por muy variadas formas, como el cabildeo, por ejemplo.

Reitero, pues, que las deudas públicas ni los impuestos fiscales se justifican.

Lo necesario y, además conveniente, es que toda persona tenga empleo; que contribuya con su trabajo (y su talento, cuando excede al de los demás en determinados aspectos) al bienestar de la comunidad.

Ya sea que una persona produzca o preste servicios a otras o que lo haga para el bien común de su país, por medio de las instituciones que prestan esos servicios como los de salud, educación, saneamiento, energía, agua…, lo importante es que tenga empleo.

Lo que debe prevalecer siempre en la prestación de esos servicios comunes es la equidad.

La emisión de moneda local debería, aún bajo la lógica capitalista que la creó, respaldarse en la propia calamidad de las personas con las que el Estado tiene una deuda social enorme; lo mismo, cuando la calamidad es producto de algún fenómeno natural que provoca inundaciones, destrucción de edificios, viviendas y alguna otra infraestructura (además de luto) a consecuencia de terremotos o huracanes, por ejemplo.

Porque de lo que se trata es de facilitar el intercambio de bienes y servicios (productos, materiales, fuerza laboral) para el beneficio de todos y no solo de los oligarcas.

La pobreza, la pobreza extrema, la migración forzada, la falta de empleo son tragedias que nos afectan a todos, son sufrimiento crónico para muchas familias. Son una enorme debilidad colectiva que se produce como consecuencia de la falta de organización. Porque es esa falta de organización, la que genera escasez o falta de dinero: ese medio simbólico de intercambio de bienes y servicios.

Pero todos los problemas y desafíos se pueden afrontar con éxito, a través de una sociedad organizada para el bien común. Y  se debe solventar sin deudas públicas innecesarias.

A través de nuestros escritos hemos propuesto, para un debate abierto, varias alternativas, entre ellas:

En este trabajo planteamos, desde la lógica de las deudas públicas, financiar lo público y generar inversión y empleo, desde la deuda social. Es decir, los pobres financian el empleo, la inversión y los servicios públicos. Una opción opuesta a la actual, en que el pago de la deuda social se hace contratando más deuda pública que beneficia a los más acaudalados, a los fondos de buitres o de inversión.

Aquí proponemos dejar los impuestos en cobros mínimos (o eliminarlos) y generar la recaudación fiscal de forma refleja. De ahí el nombre de CONTRIBUCIÓN REFLEJA. Eso conlleva a otorgarle un PATRÓN ESTABLE al dinero: EL TRABAJO.

Súmese al debate y comparta. Las naciones no son hechuras de los dioses, sino el producto de decisiones que benefician o afectan a las mayorías.

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