La vigencia de ‘Vindicación Feminista’

En el año 1976 se aprueba la nueva Ley de Relaciones Laborales, por la cual las mujeres ya no estaban obligadas a contar con la autorización de sus maridos para trabajar fuera de casa. Ese mismo año, pocos meses después de la muerte del dictador, salía a la calle Vindicación Feminista, la revista que luchó por los derechos de las mujeres durante la Transición. La idea fue de Lidia Falcón mientras se encontraba encarcelada en la prisión de Yeserías, de Madrid. Después de conversar con la periodista Carmen Alcalde, con Anna María Moix y Marisa Híjar, decidieron sacar a la calle una publicación que informara y denunciara la situación de la mujer. Vindicación Feminista pretendía fomentar el debate entre las diferentes organizaciones de mujeres; un ambicioso proyecto que tuvo que enfrentarse a la primera dificultad, que no era otra que la cuestión económica. Pero el dinero no podía doblegar a quien había soportado todo tipo de problemas, incluida la cárcel, ni a sus entusiastas colaboradoras; un préstamo bancario arregló la situación.

Por Teresa Galeote*

La publicación se presentó como una revista autónoma y plural al servicio de todo el movimiento feminista. Con un precio inicial de 80 pts. (precio que fue modificándose), Vindicación Feminista se mantuvo hasta el año 1979. La radicalidad de los temas tratados ahuyentó a los anunciantes, y ya sabemos que la publicidad es importante para hacer frente a los gastos que genera toda publicación: personal, impresión y distribución. A pesar de todo, la revista apareció de forma regular llegando a publicar treinta números en los años de su existencia.

Lidia Falcón, la principal impulsora y patrocinadora de la publicación, contó con la colaboración de un magnifico plantel de mujeres que creyeron en el proyecto: Carmen Alcalde como directora y redactora jefa, Marisa Híjar como subdirectora y encargada de las secciones de política nacional e internacional, Anna Estaño se encargó de la secretaría de redacción y del apartado Hemeroteca, Encarna Sanahuja y Regina Bayo eran las responsables de la sección Mujeres del Mundo, María José Raqué se encargaba de la crítica de cine, televisión y teatro, tareas compartidas con Gumer Fuentes e Itziar Alberdi, Sara Presutto fue la autora de la tira cómica, “Colita” (Isabel Steva) la fotógrafa habitual de la publicación y Ana María Moix como redactora de diferentes secciones de la revista.

Además del Consejo Rector, Vindicación Feminista tuvo colaboradas de la talla de: Alicia Fajardo, Soledad Balaguer, Antonina Rodrigo, Rosa Montero, Victoria Sau, Nativel Preciado, Marta Pessarrodona, Carmen Larraburu, Núria Beltrán, Maite Goicoechea, Maruja Torres, Carmen Sarmiento, Antonina Rodrigo, Magda Oranich, Núria Pompeia, Montserrat Roig, Pilar Aymerich y Sara Presutto.

Vindicación Feminista rompió el silencio sobre los temas que la dictadura había convertido en tabúes sociales y culturales. La revista llegó a ser un referente importante del feminismo durante la transición, introduciendo temas legales en defensa de los derechos de las mujeres: divorcio, aborto, sexualidad, prostitución, violencia, represión. Los textos de la revista no solo pretendían concienciar de la opresión que sufrían las mujeres, también llamaban a combatir el orden tradicional español. Y para ello, la ironía también estaba presente gracias a la sección, «Nena, no t’enfilis», a cargo de Anna Maria Moix, en la cual se burlaba de los valores de la familia tradicional. La publicación pretendía informar y educar partiendo de relatos sobre mujeres luchadoras que habían roto los esquemas tradicionales impuestos; historias contrarias a los comportamientos propios que el patriarcado impone a las mujeres.

Vindicación Feminista también se opuso al discurso oficial sobre la Transición, a la vez que la crítica y el análisis de la política nacional e internacional se mostraban a través de entrevistas, artículos, reportajes. La publicación no solo tuvo dificultades económicas, ya que la Ley de Prensa vigente introdujo serios obstáculos a los que aún se mantenían el número 15 de la revista sufrió orden de secuestro y se vio inmersa en tres procesos judiciales. Pero a pesar de los problemas legales mantuvo su espíritu crítico. Vindicación Feminista publicaba temas de candente actualidad, como la forma de Estado, la entrada de España en la Unión Europea, a través del Tratado de Mastrich. La publicación fue muy crítica con Europa, más pendiente de seguir los dictados de EE.UU y la OTAN, que de elaborar políticas sociales para proteger a la población más desfavorecida. En esa deriva antisocial, las mujeres seguimos siendo las más perjudicadas entre los perjudicados; ahí están las granjas de mujeres para servicio de quienes puedan pagar los alquileres de vientres y para beneficio de las agencias intermediarias. Otra industria deleznable es la pornografía; fórmula idónea para nutrir a la gran industria de la prostitución globalizada. En la sociedad capitalista y patriarcal que padecemos, la cosificación de las mujeres empobrecidas es un hecho que no admite réplica, aunque la propaganda intente disfrazarla con discursos falsos, donde las palabras libertad y empoderamiento pretenden encubrir la bárbara explotación.

*Escritora. El grito, Los días largos, Más allá de las ruinas, el Eco de las palabras, Daños colaterales, son algunas de sus obras.

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