La ONU ve aún posible reducir a la mitad las emisiones en 2030 para evitar lo peor del cambio climático: «Ahora o nunca»

El gran informe del IPCC advierte de que las emisiones deben tocar techo en 2025 para limitar el aumento de la temperatura.

«Estamos en una encrucijada. Lo que decidamos ahora pueden garantizar un futuro habitable», señala su presidente.

Las emisiones deberían llegar a su máximo antes de 2025, reducirse a la mitad en 2030 y seguir disminuyendo de manera «rápida y profunda» en las próximas tres décadas para limitar el calentamiento global a 1,5 ºC y así evitar los peores efectos del cambio climático. Es una de las conclusiones de la tercera parte del mayor informe climático del mundo, el del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de la ONU (IPCC, por sus siglas en inglés), que se ha dado a conocer este lunes y que plantea una guía con propuestas para salvar al planeta de un calentamiento catastrófico.

El documento es una «letanía de promesas climáticas rotas», según lo ha definido el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, que ha afirmado que ese informe «cataloga los compromisos vacíos que nos han puesto de camino hacia un mundo inhabitable». 

El texto supone la culminación del sexto informe del IPCC, que actualiza el conocimiento científico más avanzado desde la publicación de su último análisis, hace siete años. Si la publicación del primer grupo de trabajo, en agosto de 2021, se centró en las causas del cambio climático y la segund a –que salió a la luz a finales de febrero-, en sus impactos y la posible adaptación a ellos, este nuevo trabajo aporta uno de los aspectos más importantes: cómo solucionarlo.

«Estamos en una encrucijada. Las decisiones que tomemos ahora pueden garantizar un futuro habitable. Tenemos las herramientas y los conocimientos para limitar el calentamiento», ha asegurado el presidente del grupo de expertos de la ONU, Hoesung Lee. Limitar el calentamiento a 1,5 grados antes de final de siglo, el objetivo marcado en el histórico Acuerdo de París, es ahora más difícil que en aquel momento porque las emisiones no han dejado de subir, advierte el informe. «Si queremos limitar el calentamiento a 1,5 grados, es ahora o nunca», ha señalado por su parte otro de los responsables del estudio, Jim Skea, pero ha alertado de que «sin reducciones inmediatas y profundas en todos los sectores, será imposible».

Las emisiones han seguido aumentando en la última década, y están en su punto más alto desde que el mundo empezó a quemar combustibles fósiles, pero el ritmo se ha reducido y entre 2010 y 2019 han crecido un 1,3 % de media al año, en comparación con el 2,1% entre 2000 y 2009. Sin embargo, sería necesario llegar a las cero emisiones netas –que se compensara aquello emitido- para conseguir limitar el calentamiento global. También se ha reducido la deforestación y ha aumentado en líneas generales la acción climática global, según señalan con optimismo los autores, aunque con muchos ‘peros’.

El informe, elaborado por unos 250 autores de todo el mundo durante tres años, llega con retraso. Se ha aprobado tres días después de lo esperado, después de una sesión maratoniana de 40 horas de negociación por videollamada. En ella han participado científicos responsables del texto y representantes de los países, que suelen intentar limar algunos de los aspectos más contundentes del «resumen para representantes políticos», como se conoce el documento difundido este lunes y que recoge una síntesis del reporte en sí, más largo y técnico. Ahora, este resumen llega a manos de casi 200 Gobiernos como una lista de recomendaciones de actuación. Una filtración, publicada por RTVE.es en agosto del año pasado, ya adelantaba algunas de las conclusiones de este informe, como el límite de 2025 como techo de las emisiones.

Limitar el calentamiento supondrá «dejar sin quemar» combustibles fósiles

El IPCC plantea varios escenarios: el ideal –aunque también difícil de alcanzar- supondría alcanzar un calentamiento de 1,5 grados hacia mitad de siglo y después las temperaturas se reducirían lentamente hacia finales. Otro plantea que si las emisiones se mantienen a un nivel similar al actual, sin objetivos de reducción más avanzados, el calentamiento será de 3,2 grados en 2100. El peor escenario, que dibuja un aumento de las emisiones más rápido que el actual, supone exceder un calentamiento de cuatro grados a final de siglo.

No llegar a los peores escenarios requiere de transformaciones en todos los ámbitos de la sociedad. En el sector energético, es necesaria una «reducción sustancial del uso de combustibles fósiles» y una amplia electrificación del sistema. El abaratamiento de las energías solar y eólica, un 85% más económicas ahora que en 2010, provoca que «en algunas regiones y sectores», mantener una producción energética contaminante «puede ser más caro que la transición a sistemas de bajas emisiones».

«Invertir en nuevas infraestructuras de combustibles fósiles es una locura moral y económica», ha seguido Guterres, en un duro discurso durante la presentación del informe. «Tenemos que triplicar la velocidad del cambio hacia las renovables», ha insistido, al tiempo que ha recordado que estas energías en general son mucho más baratas que las no renovables.

Alcanzar un calentamiento de no más de dos grados supondrá «dejar sin quemar una gran cantidad de combustibles fósiles» y dejar inutilizada buena parte de la infraestructura actual, según advierte el informe, que llega precisamente en un contexto de mayor utilización de estos hidrocarburos por la guerra en Ucrania. El uso del carbón, petróleo y gas debe reducirse un 100 %, un 60 % y un 70 % respectivamente de aquí a 2050 para mantenerse en los escenarios menos negativos. Los combustibles no quemados, sumado a las infraestructuras que no se usarían, tienen un valor estimado de entre 1 y 4 billones de dólares.

Acerca del coste económico de actuar, el informe resalta que «el beneficio económico global de limitar el calentamiento a 2°C supera el coste de la mitigación». El PIB global se reduciría entre un 1,3 % y un 2,7 % hasta 2050 más si se quiere mantener este límite que si se siguen las medidas actuales, aunque no se tienen en cuenta otros costes como el de una menor adaptación a un cambio climático menos destructivo.

El IPCC dedica otra parte de su análisis a valorar la capacidad de los mecanismos de captura y almacenamiento de CO2, una de las claves para reducir la temperatura global, aunque muy cuestionadas ya que también necesitan una gran cantidad de energía para funcionar. Actualmente, su desarrollo está «muy por debajo» de lo necesario para no alcanzar escenarios de aumentos de más de 1,5 o dos grados centígrados, y sería necesario «más apoyo público» a estos sistemas para mejorar su eficiencia.

Vehículos eléctricos, cambio en las dietas y ciudades más humanas

En sectores como el de la vivienda, el informe muestra que los edificios construidos y por construir «pueden acercarse a las emisiones netas cero» en 2050 si se ponen en marcha políticas de eficiencia y de uso de renovables. En el transporte por tierra, los vehículos eléctricos ofrecen «el mayor potencial descarbonizador», mientras que los biocombustibles o el hidrógeno verde pueden tener un importante papel en el transporte por mar y aire, aunque todavía necesitan mejoras en la producción y reducción en los costes. Sería necesaria también una transformación de las ciudades para favorecer el transporte a pie, en bici y en transporte público, además de fomentar el teletrabajo y la digitalización.

El estudio identifica 60 medidas individuales que pueden llevar a cabo los ciudadanos y que pueden acelerar la mitigación. Entre ellas, la más efectiva es cambiar el uso del coche por ir andando o en bici. También contribuye a la reducción de emisiones la adopción de una dieta vegetariana, reducir los viajes en avión o ajustar la calefacción y el aire acondicionado.

La mitigación en la agricultura también puede permitir «reducciones de emisiones a gran escala», aunque no compensaría una actuación tardía en otros sectores. La mayor parte de esta reducción vendría de frenar la deforestación, aunque también insisten en la necesidad de recurrir a la agricultura ecológica y en potenciar unas dietas «sanas y equilibradas».

Los científicos del IPCC insisten en la capacidad del suelo agrícola de almacenar dióxido de carbono, lo que puede redundar en beneficios también para la consecución de los objetivos de desarrollo sostenible. Los países menos desarrollados serán, por lo general, los más afectados por el cambio climático, como ya se podía observar en la segunda parte del informe, por lo que muchas medidas de mitigación tendrían además un impacto positivo en la adaptación en el corto plazo.

RTVE

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