Concentraciones en toda España contra las listas de espera para obtener el certificado de discapacidad

Asociaciones que velan por la inclusión de las personas con discapacidad han protestado este martes en diferentes ciudades de España para denunciar la «intolerable» lista de espera que deben soportar para ser valorados y obtener el certificado del grado de discapacidad. Hay quienes llegan a sufrir una demora de tres años.

Bajo el lema «Espera y desespera», la Confederación Española de Personas con Discapacidad Física y Orgánica (COCEMFE) ha movilizado 18 filas solidarias repartidas por todo el país frente a edificios públicos, como los ministerios de Sanidad y de Derechos Sociales y Agenda 2030, para escenificar ese problema que sufren miles personas, dicen, a la hora de «acceder a sus derechos».

Entre ellas, Manuel Muñoz, que tuvo que esperar dos años para recibir el grado de discapacidad por la necrosis vascular que sufre en las dos caderas. «Se tienen que cortar los tiempos de espera. Llevo dos prótesis y dos años esperando, en este tiempo no he tenido facilidades legales y económicas, he sobrevivido con ahorros y ayudas familiares», ha señalado a Efe.

Un baremo desfasado: «Lleva 20 años sin actualizarse»

El responsable de finanzas de COCEMFE, Daniel Aníbal, ha explicado que el tiempo de espera es variable dependiendo de la comunidad autónoma, pero ha lamentado que «incluso dentro de un mismo territorio o una misma provincia se encuentran diferencias notables al respecto».

«En la misma ciudad puedes encontrar un tiempo de espera medio de 11 meses y personas que tardan hasta 36 meses en conseguir tener la valoración», ha criticado, para advertir de que en los casos más graves hay personas que «han fallecido antes de tener la resolución y han tenido que estar durante todo ese tiempo de espera sin recibir apoyos en el momento en que más los necesitaban».

Aníbal ha explicado también que otro de los grandes problemas que dificulta la evaluación de las personas con discapacidad es el baremo que se utiliza en España, que se encuentra «desfasado» desde 2001. «El baremo que usamos ahora lleva 20 años sin actualizarse. Este año, teóricamente, se iba a aprobar uno nuevo, pero por el momento no hay nada y esto supone que muchas discapacidades orgánicas no se vean reconocidas porque son discapacidades no visibles».

En el caso de personas que padecen ELA u otras enfermedades degenerativas, ha llegado a haber fallecimientos previos a obtener la resolución y esto, según afirman los organizadores, «es desesperante».

Según la información facilitada por Aníbal, el gasto medio de una persona con discapacidad puede rondar los 500 euros al mes, una cuantía «muy alta, dada la dificultad para encontrar empleo».

Un certificado que muchos necesitan para trabajar

Precisamente, la precariedad en el empleo es un asunto relevante para las personas con discapacidad, ya que, según han comentado, muchas de ellas dependen de esas plazas reservadas para personas con un 33% de discapacidad o superior.

Manuel explica en una conversación con TVE que él tardó más de un año en obtener esta acreditación. Tiene una prótesis en cada cadera y un grado de discapacidad del 48% pero sin el certificado no pudo acceder a un puesto de trabajo adaptado.

«Yo he estado casi un año y medio sin poder tener acceso a un puesto de trabajo con normalidad porque te piden un certificado de discapacidad que no tienes. Sin ese certificado las empresas no pueden acogerse a una serie de ayudas para poderte contratar»

Carmen y Noelia, ambas con trasplante de riñón, también han relatado a Efe que cuentan con un contrato por discapacidad, pero al tener un certificado revisable, podrían perder su grado de discapacidad y, como consecuencia, su trabajo.

«Parece que por el hecho de haber sido operadas de riñón ya estamos curadas, de ahí que se considere una discapacidad revisable, pero muchas veces sufrimos efectos secundarios o tenemos que pasar por diálisis, y sin un trabajo no podemos pagar los tratamientos», han afirmado las dos.

Otra reivindicación que se ha hecho durante las concentraciones tiene que ver con la credibilidad de aquellas personas con discapacidades orgánicas y no visibles.

«Enfermedades como la mía cambian mucho diariamente, hay cosas que son tan fáciles de valorar, y a veces parece que ni los médicos te creen cuando te están valorando, te sientes incomprendida y sola», ha dicho Nieves Rodríguez, enferma de miastenia desde hace 30 años.

RTVE

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