Cuando el ruso Alexánder Popov creó la primera radio

Alexánder Popov es ampliamente conocido en Rusia como un inventor pionero de la radio. Paradójicamente, construyó su primer receptor de radio, un detector de tormentas eléctricas, trabajando casi en paralelo con el inventor italiano Guglielmo Marconi, sin saberlo. Las grandes mentes piensan igual.

Popov era hijo de un sacerdote y nació en 1859 en el asentamiento de Turínskie Rudnikí (actual ciudad de Krasnoturinsk), en la región de Sverdlovsk. Como suele ser normal, su padre quería que Alexánder siguiera sus pasos, por lo que lo envió al Colegio Seminario de Ekaterimburgo, en los Urales, para que estudiara teología. Hijo obediente, Popov hizo lo que su padre había hecho, pero más tarde dio un sorprendente giro de 180 grados, para hacerlo a su manera.

De la teología a la ciencia

Después de estudiar tres años en el Seminario Teológico de Perm, Popov se matriculó en la Universidad de San Petersburgo para estudiar… física. Alexánder estaba profundamente enamorado de la ciencia y las matemáticas desde su infancia. Tenía una mente increíblemente técnica y se graduó en la universidad con distinción.

Alexánder Popov

Alexánder Popov.

El joven físico defendió su tesis en 1882. A continuación, se centró en la ingeniería eléctrica y se convirtió en profesor de la Escuela de Torpedos de la Armada rusa en Kronstadt (cerca de San Petersburgo). Allí los estudiantes eran muy competentes y estaban capacitados para encargarse de los equipos eléctricos de los buques de guerra. Popov, profesor dotado e investigador brillante, leyó una buena cantidad de libros de sus colegas científicos extranjeros. Le impresionó especialmente el descubrimiento de Heinrich Hertz de las ondas electromagnéticas y buscaba alguna forma práctica de recibirlas a larga distancia.

En el verano de 1893, como representante del Ministerio de la Marina, Popov formó parte de la delegación rusa en la Exposición Universal de Chicago. Tuvo la oportunidad de observar los experimentos de Nikola Tesla, cuyo trabajo conocía.

Popov hizo un gran avance en 1895, cuando construyó un aparato que podía registrar las perturbaciones eléctricas atmosféricas. El inventor, que entonces tenía 36 años, instaló su dispositivo en el observatorio meteorológico de San Petersburgo. Según Popov, podía detectar tormentas eléctricas a una distancia de hasta 50 km y estaba destinado a la recepción de señales procedentes de una fuente de oscilaciones creada por el hombre. Los detalles del descubrimiento se publicaron en su conferencia titulada Sobre la relación de los polvos metálicos con las oscilaciones eléctricas.

Al año siguiente, Popov se presentó ante la Sociedad de Fisicoquímica de San Petersburgo y transmitió las palabras “Heinrich Hertz” en código Morse. Su breve mensaje fue recibido desde un transmisor situado a unos 250 metros de distancia. Según el Museo Central de Comunicaciones Popov, con sede en San Petersburgo, Popov “logró resolver el problema de construir un dispositivo capaz de recibir y registrar señales de distinta duración”. Su trabajo impulsó la aparición y el desarrollo de muchos campos científicos completamente nuevos, como la radiodifusión, la radioastronomía y la televisión, la radiometeorología, la radionavegación y la radiointeligencia. El sistema desarrollado por Popov contenía “todos los elementos básicos de comunicación inherentes al concepto moderno de ‘línea de transmisión de señales de radio”.

Popov contra Marconi

Algunas de las grandes mentes se spasaron el tiempo tratando de averiguar si las ondas de radio podrían ser utilizadas para transmitir señales. Guillermo Marconi, ingeniero e inventor italiano de Bolonia, utilizó las ondas de radio para transmitir señales a varios kilómetros de distancia. Marconi empezó a trabajar en transmisores y receptores de radio en diciembre de 1894 y presentó una solicitud de patente el 2 de junio de 1896, es decir, dos meses y ocho días después de la primera transmisión de radio de Popov.

Museo Central de Comunicaciones Popov

El ingeniero eléctrico italiano recibió una patente por “Mejoras en la transmisión de impulsos y señales eléctricas”, es decir, la primera patente de un sistema de comunicación basado en ondas de radio. En 1909, el Premio Nobel de Física fue concedido conjuntamente a Guillermo Marconi y al ingeniero alemán Karl Ferdinand Braun “en reconocimiento a sus contribuciones al desarrollo de la telegrafía sin hilos”. Desde entonces, Marconi (1874-1937) ha sido ampliamente reconocido como el inventor de la radio.

Se cree que el régimen de estricto secreto al que estaba sometido Alexánder Popov mientras trabajaba para la Marina rusa impidió que el físico fuera reconocido internacionalmente como el primer inventor real de la radio. Las disputas que continúan hasta el día de hoy indican que la idea estaba en el aire y, dado que las grandes mentes de la época realmente piensan igual, alguien tenía que intentarlo.

La primera estación de radio de Rusia se instaló bajo la dirección de Popov en Sebastopol, en el mar Negro. Trabajando mano a mano con la Armada rusa, durante las maniobras del 7 de septiembre de 1899 se estableció la comunicación con los legendarios buques de guerra, entre ellos el Gueorgui Pobedonósets (San Jorge el Victorioso) y el destructor Capitán Saken, situado a unos 14 km de la costa.

En 1898, se inició en París la producción industrial de las estaciones de radio de Popov para buques, fabricadas por la firma Eugène Ducretet. Mientras tanto, el taller de radio de Popov en Kronstadt, creado por iniciativa del físico, se convirtió en la primera empresa de ingeniería radiofónica de Rusia. En 1901, comenzó a producir equipos de radio para la Marina. En 1904, Siemens y Halske (una empresa alemana de ingeniería eléctrica que más tarde pasó a formar parte de Siemens), Telefunken (una empresa alemana de aparatos de radio y televisión fundada en Berlín en 1903) y el físico ruso crearon conjuntamente el “Departamento de telegrafía sin hilos según el sistema de Alexander Popov”.

Imagen de la película sobre el inventor ruso de la radio, Alexánder Popov.

Imagen de la película sobre el inventor ruso de la radio, Alexánder Popov.

En 1901, Popov se convirtió en profesor de física en el Instituto Electrotécnico del Emperador Alejandro III. Fue elogiado “por los continuos trabajos sobre el uso de la telegrafía sin hilos en los barcos de la flota” y recibió la Gran Medalla de Oro de la Exposición Industrial Mundial de París, entre otras distinciones. Tras la muerte de Popov en 1906, se creó un premio especial en su nombre en Rusia, donde su legado sigue gozando del máximo respeto.

RBTH

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