Petro, el ex guerrillero y padre introvertido que apunta a la presidencia de Colombia

El candidato presidencial de izquierda Gustavo Petro pasó el domingo a una segunda vuelta electoral en Colombia, algo sorprendente en un país tradicionalmente afín a gobiernos conservadores o de derecha como reacción a un conflicto armado con guerrillas marxistas que ha dejado grandes heridas abiertas.

Petro, de la coalición Pacto Histórico, obtuvo 40,33 por ciento de los votos, seguido por Rodolfo Hernández, de la Liga de Gobernantes Anticorrupción (derecha), quien se quedó con 28,18 de los sufragios, según informó la Registraduría Nacional con 99,59 por ciento de las mesas escrutadas.

Ambos se verán nuevamente en las urnas en la segunda vuelta del 19 de junio, donde será elegido el sucesor del actual presidente Iván Duque.

Gustavo Petro, de 62 años, es un economista de izquierda, exguerrillero, con dos exilios forzados y otro par de derrotas electorales en su haber, y su compañera de fórmula Francia Márquez -40 años, candidata a vicepresidenta- es una mujer negra, feminista, activista ambiental y defensora de los derechos humanos.

En los papeles, se trata de un binomio que difiere en absoluto con los ganadores de las recientes elecciones y que lleva la marca de muchos de los procesos de la historia colombiana reciente.

DISTRAÍDO Y RELAJADO

«Mi papá es una persona muy despistada, muy introvertida. Reflexivo y bastante callado», confía a la Agencia Sputnik, una de sus hijas menores, Sofía, estudiante de ciencia política.

«En la casa la que habla y la que manda es mi mamá (Verónica Alcocer). (Él) no tiene un pelo de autoritario, es un papá muy relajado, al cual el estudio de sus hijos es una prioridad y por eso nos inculcó mucho la lectura desde pequeños. Le gusta cuidar de sus árboles en casa, cuando tiene el tiempo y tiene mucho amor por los animales y las plantas», lo define.

El candidato por el Pacto Histórico nació en Ciénaga de Oro, Córdoba (norte), en los albores mismos del conflicto armado colombiano, el 19 de abril de 1960. Es hijo de Clara Nubia Urrego y del maestro de escuela Gustavo Petro quien, a su vez, fue hijo del inmigrante italiano, Francisco Petro, a quien el economista le debe su segundo nombre.

Cuando Petro cursaba segundo grado de escuela, su familia se trasladó a Zipaquirá (Cundinamarca, centro). Allí estudió en el Colegio de La Salle, fundó el periódico llamado Carta al Pueblo y un centro cultural al que llamó Gabriel García Márquez. Pero, lo más trascendental para su carrera política sería su acercamiento a los movimientos sindicalistas y obreros del lugar.

A sus 17 años, apenas recibido del colegio nacional, ingresó a las filas del Movimiento 19 de abril (M19), recién conformado tras las denuncias de fraude que dieron la presidencia al conservador Misael Pastrana (1970-1974) y dejó fuera a Gustavo Rojas Pinilla, quien ocupó de facto la presidencia de Colombia entre 1953 y 1957.

Dentro del M-19, Petro se llamó «Aureliano», en honor al coronel Aureliano Buendía, personaje de la novela Cien años de soledad.

En octubre de 1985, la tregua del Gobierno con el M-19 cesó y el economista recibido en la Universidad Externado de Colombia fue capturado por el Ejército Nacional por porte ilegal de armas y luego condenado por la justicia por conspiración. Estuvo preso durante 18 meses.

Una vez liberado participó en el proceso de paz y fue cofundador del partido político Alianza Democrática M-19, movimiento que participó en la Asamblea Nacional Constituyente de 1991, determinante para la redacción de la Constitución en vigencia actualmente.

Ese año también llegaría a la Cámara de Representantes pero su carrera fue interrumpida seis años por una forzosa emigración a Bélgica, tras sufrir amenazas. Allí fue agregado diplomático por el Gobierno de Ernesto Samper (1994-1998).

De su regreso, en 1997, se destacan su vuelta al Congreso, otro pequeño exilio forzado a Washington por tres meses y sus denuncias en el marco del escándalo de la llamada parapolítica, que demostró vínculos de dirigentes políticos con grupos paramilitares, hecho que lo llevó a ser elegido como el personaje político del año 2006.

Sin embargo, la década de 2010 fue la que definitivamente lo puso en la palestra pública. Primero, por su constante oposición al Gobierno de Álvaro Uribe Vélez (2002-2010) -a quien acusó de tener nexos con el paramilitarismo y el narcotráfico-; luego, por su gestión al frente de la Alcaldía de Bogotá, entre 2012 y 2015, donde creó la Secretaría de la Mujer, inauguró el Centro de Ciudadanía LGBTI y protegió los humedales bogotanos, entre otras cosas.

En esa década también tuvieron lugar sus derrotas presidenciales en los comicios de 2010 y 2018.

Para Sofía Petro, una victoria de su padre en junio podría generar «un cambio» que amplíe «el acceso a la educación, a la salud, al primer empleo y a las pensiones, que son temas que afectan a la juventud y repercuten en las oportunidades laborales»; también un «acceso a la educación superior para mejorar las condiciones para conseguir trabajo» y un «apoyo a la cultura y al arte».

Son reclamos escuchados durante el Paro Nacional que se extendió desde noviembre de 2019 hasta febrero de 2020 y que retornó en abril de 2021 y es por eso que son muchos los que creen que la tercera candidatura de Petro, será la vencida.

Sputnik

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