La increíble historia de un general emigrado que quiso convertirse en soldado raso del Ejército Rojo

Piotr Majrov luchó contra los bolcheviques. Pero posteriormente estuvo dispuesto a dar su vida por la Unión Soviética.

El 23 de junio de 1941, el segundo día después de la invasión del territorio soviético por parte de la Wehrmacht, Alexánder Bogomólov, el enviado soviético a la Francia de Vichy, recibió un mensaje inusual de un emigrante ruso local: «El deber de un soldado me obliga a defender mi patria junto con el pueblo ruso. Le pido que solicite al gobierno soviético el permiso para regresar a Rusia y alistarme en el Ejército Rojo». 

Esta petición no tendría nada de especial si no fuera por dos circunstancias. En primer lugar, en ese momento el voluntario tenía 64 años, y en además se trataba del general Piotr Semiónovich Majrov -uno de los principales opositores a los bolcheviques en la Guerra Civil, que ocupaba el más alto cargo de Jefe de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Rusia del Sur (VSYPR).

Voluntario

Piotr Majrov

Piotr Majrov.

«Era un oficial del Estado Mayor extremadamente capaz, sensato e instruido. Una mente rápida y flexible, muy viva», así caracterizaba el general Piotr Vrangel, que comandaba la Rusia del Sur, a Piotr Majrov, añadiendo al mismo tiempo: «No le importaba jugar a ser partidario de la democracia».

Majrov sostuvo sus opiniones a favor de la democracia y las posturas liberales en Francia, incluso después de la derrota del Movimiento Blanco. En conversaciones con sus amigos, decía que está muy interesado en el socialismo y que leía mucho sobre él. El general llegó a sugerir que el mundo llegaría inevitablemente al socialismo en el futuro. Sin embargo, al final no se hizo comunista.

El estallido de la guerra entre la Alemania nazi y la Unión Soviética dividió a la comunidad de emigrantes rusos en Europa. Algunos lo acogieron con júbilo, queriendo derrotar al viejo enemigo y soñando con una «liberación» alemana de su patria. Al mismo tiempo, había quienes ayudaban activamente al Tercer Reich.

Para otra parte de los emigrantes, a la que pertenecía Piotr Semiónovich, la invasión alemana supuso una verdadera tragedia. «Debemos ser ante todo rusos», afirmó el general, «debemos luchar sólo contra el actual gobierno ruso, pero no luchar contra el pueblo ruso, como ocurrió durante la Guerra Civil… Es criminal empujar a los jóvenes a actos de naturaleza aventurera del lado de los enemigos de Rusia». 

En una carta a un conocido, Majrov confesó que el día en que los alemanes declararon la guerra a Rusia le había afectado tanto que estaba dispuesto a unirse al Ejército Rojo «al menos como soldado raso». 

Prisionero

Bogomólov no respondió a la petición del anciano general: el diplomático soviético no tenía tiempo para ello en aquellos días. Sin embargo, el impulso patriótico de Piotr Semiónovich fue apreciado por el servicio de contrainteligencia alemán.

Los trabajadores de la planta de Serp i Molot escuchan el anuncio del inicio de la guerra en la radio

Los trabajadores de la planta de Serp i Molot escuchan el anuncio del inicio de la guerra en la radio.

Los alemanes obtuvieron cartas del antiguo comandante a sus amigos en las que les instaba a no colaborar con los nazis, escribía que el Ejército Rojo «destruiría» a la Wehrmacht y también mencionaba su disposición a unirse a las fuerzas soviéticas.

El 19 de agosto de 1941, los gendarmes franceses se presentaron en el piso del general en Cannes con una orden de arresto. No sabían los motivos de su detención, comentando a regañadientes en voz baja que «era obra de los malditos bosquimanos».

Piotr Majrov fue enviado a la prisión de la ciudad, tras lo cual fue trasladado al campo de concentración de Vernet d’Aryege, en los Pirineos franceses, en la frontera con España. Fue un enorme calvario para el anciano.

El general francés retirado que vivía en París, Henri Albert Nissel, a quien había conocido en Varsovia durante la Guerra Civil, le salvó de una muerte segura. Gracias a sus esfuerzos, el exhausto Majrov fue liberado el 6 de diciembre de 1941.

Henri Albert Nissel

Henri Albert Nissel.

El voluntario fracasado conoció a Alexánder Bogomólov en febrero de 1945. Aunque se disculpó por no haber podido reaccionar de ninguna manera a la carta del antiguo señor de la guerra en ese momento, el diplomático soviético señaló que la había remitido a Moscú, donde no pasó desapercibida.

Piotr Majrov

Piotr Majrov.

La conmovedora petición del anciano general blanco de alistarse en el Ejército Rojo desempeñó un importante papel en el decreto del Presidium del Soviet Supremo de la URSS sobre la restauración de la ciudadanía soviética a los antiguos súbditos del Imperio ruso y a los que habían perdido la ciudadanía soviética y vivían en Francia el 14 de junio de 1946.

Recibió un pasaporte soviético, pero cuando intentó renovarlo para el año siguiente se lo denegaron por alguna razón desconocida. A su pesar, el general Majrov no pudo regresar a la Unión Soviética y murió en 1964 en Cannes a la edad de 87 años.

RBTH

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