Cannabis, cocaína y drogas sintéticas: el consumo de sustancias crece en Europa tras la pandemia

l cannabis se perfila un año más como la sustancia más consumida dentro del continente.

Los expertos advierten de que los eventos internacionales pueden estar detrás del aumento en el uso de algunas drogas.

La oferta y el consumo de drogas en Europa repuntan tras la pandemia del coronavirus. Es una de las conclusiones extraídas del informe anual del Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías (EMCDDA, por sus siglas en inglés), que ha presentado el documento este martes en Lisboa [aquí disponible en PDF y en castellano].

Bajo el lema “Everywhere, Everything, Everyone” y tras cumplirse 25 años de la creación del Sistema de Alerta Rápida sobre nuevas sustancias psicotrópicas de la Unión Europea, el EMCDDA, en palabras de su director, Alexis Goosdeel, es consciente de que el “impacto de los problemas relacionados con las drogas pueden encontrarse en cualquier lugar”.

Es por eso que el organismo advierte de que «la disponibilidad de drogas sigue siendo elevada en toda la UE». En el caso de algunos estupefacientes ya conocidos, como es la cocaína, se han registrado niveles muy superiores tras el parón causado por la pandemia. Pese a esa subida, el cannabis se mantiene como la droga ilegal más consumida: 22 millones de adultos dentro del continente afirman haber hecho uso de ella en el último año.

El Observatorio también alude en su informe a que la aparición de sustancias “potentes y peligrosas” es continúa, especialmente las psicoactivas –las NSP o nuevas sustancias psicoactivas–. Según sus estimaciones, se crea una distinta a la semana, lo que las posiciona como un “reto” para la salud pública europea. A ellas van aparejadas algunas prácticas peligrosas, como es el ‘chemsex’.

El cannabis, la sustancia más consumida en Europa

22 millones de adultos entre 15 y 64 años, un 7,7% de la población europea, afirma haber consumido cannabis en los últimos 12 meses. Como se puede observar, es la droga predilecta entre adultos y jóvenes adultos con gran diferencia. De hecho, más de 78 millones de personas han hecho uso de ella en algún momento de su vida, frente a los 14 millones que aseguran haber consumido cocaína, la siguiente sustancia más demandada.

El informe emitido por el Observatorio apunta a que los productos derivados del cannabis cada vez son más variados, por lo que este aumento en la oferta estaría detrás de su elevado uso. Prueba de ello son los extractos y los comestibles, que cuentan con una alta presencia de THC –el tetrahidrocannabinol, el componente con mayor capacidad psicoactiva–. Sin embargo, también se están popularizando los artículos sin esta sustancia pero que contienen CBD, un compuesto natural sin efectos de ningún tipo.

Por otro lado, el número de países que notificaron en 2021 productos adulterados con cannabinoides sintéticos peligrosos creció, lo que supone un riesgo para la salud y es «preocupante» para el Observatorio. En 2020, el porcentaje de nuevos consumidores que iniciaron tratamiento y que nombraban al cannabis como su droga problemática se redujo un tercio. No obstante, con datos más recientes, este descenso se explica por una caída en la búsqueda de ayuda durante la pandemia o por el favorecimiento del tratamiento de otras drogas, como los opioides.

El EMCDDA expone que el coronavirus también ha cambiado el origen del envío de cannabis. Las restricciones en los viajes, y con ello las exportaciones, redujeron enormemente los encargos procedentes de los Balcanes occidentales y de Marruecos, que hasta entonces eran los principales suministradores.

Cocaína, crack y anfetaminas, en el punto de mira

El documento revela la subida registrada en el consumo de cocaína. En 2020 se incautaron en la Unión Europea alrededor de 213 toneladas de esta sustancia, un valor hasta antes nunca visto, lo que revela que “la tendencia al alza en la disponibilidad de esta droga, observada en los últimos años, no ha cambiado». Para el EMCDDA, “la cocaína desempeña actualmente un papel más significativo en los problemas de salud relacionados con las drogas en Europa».

La vuelta a la normalidad tras la pandemia trajo consigo la relajación de medidas que limitaban la interacción social en Europa. Tras analizar las aguas residuales en algunas ciudades, los niveles de cocaína no fueron los únicos que crecieron: también los de crack, anfetamina y metanfetamina.

El crack es una sustancia que preocupa a las autoridades europeas, ya que han observado que su consumo se está volviendo asiduo entre la población vulnerable de cada vez más ciudades y países. El Observatorio apunta a que 7.000 personas iniciaron tratamiento por problemas con esta droga en 2020, el triple que en 2016.

Como ocurre con la cocaína, las anfetaminas se están convirtiendo en un producto con una creciente disponibilidad. En 2020 se incautaron 21,2 toneladas y se desmantelaron 78 laboratorios, cifras que pulverizan los registros de años previos. Pese a ello, el número de instalaciones no para de crecer y las técnicas de producción y suministro cambian continuamente, lo que dificulta las tareas de detección.

Otro estimulante cada vez más presente es la catinona. A finales de 2021, el EMCDDA vigilaba 162 tipos, lo que la colocaba como la segunda categoría más importante en cuanto a la creación de nuevas sustancias, por detrás de los cannabinoides sintéticos, de los que hay 224 monitorizados. Las incautaciones aumentaron a 3,3 toneladas en 2020, frente a las 0,75 toneladas de 2019, y se han seguido notificando grandes incautaciones en 2021 y 2022.

Otro foco donde las instituciones están volcando sus esfuerzos son las drogas sintéticas, que cada vez son más las que aparecen en el continente. En 2021, se notificaron por primera vez 52 nuevas drogas a través del Sistema de Alerta Temprana de la UE (SAT), lo que eleva a 880 el número total monitorizadas por el organismo. Ya en 2020 se desmantelaron más de 350 laboratorios y hay cada vez más diversificación y sofisticación en los procesos de producción.

La situación en España

España es uno de los pocos países que han notificado haber cumplido con los objetivos marcados por la Organización Mundial de la Salud (OMS). En este contexto, junto a la República Checa, Luxemburgo y Noruega, ha proporcionado 200 jeringuillas por persona que se inyecta drogas al año y ha conseguido tener al 40% de la población consumidora de opioides de alto riesgo en tratamiento.

Nuestro país también es uno de los escasos que ha realizado un seguimiento sobre el consumo de drogas por vía parenteral –con datos posteriores a 2015–. El EMCDDA revela que en España también ha disminuido el uso de drogas con inyecciones, con menos de 1 caso por cada 1.000 habitantes entre la población de 15 a 64 años.

Los expertos del Observatorio no solo han detectado que los envíos de cannabis ya no proceden mayoritariamente de Marruecos y de los Balcanes. También han revelado que precisamente España se está erigiendo dentro de la Unión Europea como el principal país productor.

En el caso del crack, entre los terriorios que más incrementos registraron entre los pacientes que iniciaban su tratamiento por esta droga también se encuentra España, el tercero en la lista por detrás de Bélgica e Irlanda, pero por delante de Francia, Italia y Portugal.

La guerra en Ucrania o Afganistán, eventos a tener en cuenta

La pandemia no es el único acontecimiento que ha modificado el día a día en Europa recientemente. Para el Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías, la guerra en Ucrania «podría tener consecuencias importantes para las rutas de contrabando y el funcionamiento del mercado de drogas», ya que los grupos de traficantes tratarán de esquivar zonas o países con una mayor seguridad en estos aspectos.

El organismo también augura una presión adicional dentro de los servicios y sistemas de salud existentes en los países fronterizos con Ucrania, que necesitan brindar apoyo a las personas que huyen del conflicto y que consumen drogas.

En el informe se examinan también los últimos acontecimientos en Afganistán. A pesar de la prohibición de la producción, la venta y el tráfico de drogas ilegales impuesta por los talibanes en 2022, el cultivo de sustancias continúa y podría ser la principal fuente de ingresos de la nación, lo que podría dar lugar a un aumento del tráfico de heroína en Europa. El EMCDDA tampoco descarta el crecimiento del uso de la metanfetamina producida en Afganistán.

RTVE

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