La mayor huelga del transporte en 30 años colapsa la red ferroviaria británica

Los trenes y el metro de Londres han protagonizado este martes el mayor parón del sector desde 1989.

La mayor huelga del sector ferroviario desde 1989, que coincide con otra iniciada en el metro de Londres, ha colapsado el transporte en el Reino Unido en unos paros que podrían alargarse en el tiempo y contagiar a otros empleados del sector público. 

En torno a 40.000 personas han sido convocadas por el Sindicato Nacional de Trabajadores Ferroviarios, Marítimos y del Transporte (RMT) para los paros de 24 horas de este martes y los días 23 y 25 de junio. Piden mejoras con la gestora pública de la infraestructura Network Rail y los operadores privados de las líneas. De no alcanzar un acuerdo con ellos, los paros podrían prolongarse aún más. 

Durante la jornada, ha funcionado menos de un 20% del servicio de trenes y ha quedado suspendida la mayoría de la red de metro, causando aglomeraciones en los autobuses y atascos en las carreteras, a pesar de que muchos ciudadanos trabajaron desde casa. La huelga coincide además con unas importantes pruebas a las que se someten este mes los alumnos de enseñanza secundaria en el país.

Inspectores, camareros, señalizadores y empleados de limpieza y mantenimiento protagonizan los paros de esta semana, que afectan a una veintena de líneas de tren en Inglaterra, Gales y Escocia. Paralelamente, los conductores ferroviarios, representados por el sindicato Aslef y en general mejor pagados, harán su propia huelga en días distintos. 

Boris Johnson califica los paros de «innecesarios» 

El primer ministro británico, Boris Johnson, se ha referido a los paros como «innecesarios» y ha dicho que provocan «inconvenientes significativos en todo el país». Asimismo, ha defendido la posición de las empresas de que el sector debe «modernizarse», y ha pedido al público que «aguante» las interrupciones porque «les beneficiará» la restructuración prevista.

Según Johnson, las huelgas son «malas e innecesarias» y el sector recibió apoyo durante la pandemia y se hizo una inversión «colosal» en infraestructura ferroviaria. «Creemos en nuestros ferrocarriles, creemos en nuestra infraestructura ferroviaria como una parte vital», ha dicho.

El Gobierno británico asegura que va a apoyar a miles de familias pobres a superar la inflación, pero ha advertido de que una subida de sueldos excesiva prolongará el problema.

Los huelguistas piden descongelar sus sueldos con un aumento del 7% (por debajo de la inflación actual); que no haya despidos obligatorios como parte de la reforma anunciada y que se respeten sus condiciones laborales, ya que la gestora, parte del ministerio de Transporte, y las franquicias ferroviarias, agrupadas en el Rail Delivery Group, quieren suprimir unos 2.500 empleos para sustituirlos por nuevas tecnologías para ahorrar 2.000 millones de libras (2.300 millones de euros) en dos años.

El Gobierno no se ha involucrado en las conversaciones. El ministro británico de Transportes, Grant Shapps, ha reiterado que la disputa debe ser resuelta por «el empleador y los empleados» y ha confirmado que impulsará nueva legislación para exigir servicios mínimos en las huelgas y que se pueda contratar personal de agencia para reemplazar a quienes protestan.

Laboristas y sindicatos reprochan al gobierno que haya «boicoteado» las negociaciones al no dar margen de maniobra a Network Rail, que volvió a manos del Estado en 2002 tras su privatización en los años 90. La disputa abierta ha tomado un cariz político y amenaza con propagarse a otros sectores, como el sanitario y la educación.

«No pedimos un aumento masivo, solo no perder poder adquisitivo»

La estación de Liverpool Street, en el este de Londres, ha quedado medio vacía, mientras las paradas de bus cercanas están abarrotadas y ha aumentado la demanda de taxis. En la entrada, grupos de trabajadores forman piquetes desde la madrugada, repartiendo folletos y atendiendo a los ciudadanos interesados. 

«No pedimos un aumento masivo, solo no perder poder adquisitivo. No es justo que nos lo nieguen cuando las empresas ferroviarias han tenido una media de 500 millones de libras (582 millones de euros) de beneficios durante la pandemia», ha dicho a Efe un representante sindical, que prefiere mantenerse en el anonimato. Una compañera suya, separada y madre de dos hijos, explica que su miedo es «llegar a trabajar un día» y que su empleo en la taquilla «ya no esté». 

«Los trabajadores británicos necesitan una subida de sueldo, seguridad en el trabajo y condiciones decentes», ha declarado Mick Lynch, secretario general del RMT. Los sindicatos advierten que esta huelga puede ser el principio de un «verano del descontento», con protestas de médicos, profesores, barrenderos e incluso abogados, cuyos sueldos reales se han visto mermados por una inflación del 10%.

La huelga ferroviaria coincide con el caos en los aeropuertos británicos debido a la falta de personal, y a los problemas en el Sistema Nacional de Salud, con listas de espera colapsadas aún por efecto de la pandemia de COVID-19. 

RTVE

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