Crisis de los Misiles: la importancia de leer las señales del otro sin malinterpretarlas

Si hay algo que era inevitable que sucediera al cumplirse un nuevo aniversario de la Crisis de los Misiles en Cuba de 1962, era la comparación con el actual conflicto en Ucrania.

En los últimos meses, ministros, embajadores, analistas internacionales, comentaristas, periodistas y hasta tuiteros han trazado paralelismos entre estos dos eventos que comparten al menos una característica principal: el riesgo de un enfrentamiento nuclear.

Pero más allá de este punto y desde una mirada histórica: ¿son conflictos similares?

Para el doctor en Historia por la Universidad de Buenos Aires (Argentina) y profesor de Historia Americana y de Historia de las Relaciones Internacionales en América Latina de la Universidad de la República (Uruguay), Roberto García Ferreira, una de las principales diferencias radica en como el mundo esta ordenado.

«En esa época (1962) había una lógica de bipolaridad más ordenada que lleva a que las grandes potencias (EEUU – Unión Soviética) leyeran adecuadamente que ambas no querían llegar a una conflagración nuclear», señaló a la Agencia Sputnik.

Para García, en el conflicto actual hay demasiadas partes involucradas e impera una multipolaridad muy desordenada que representa un riesgo adicional.

«Mi experiencia de trabajo con la historia me indica que hoy, en una multipolaridad desintegrada con una multiplicidad de actores, hay riesgos de un desborde nuclear», dijo.

Para el historiador, un pequeño malentendido, falla en la comunicación o una mala interpretación de las señales de la otra parte puede tener consecuencias no deseadas.

«Lamentablemente eso significaría que no aprendimos nada de la historia», reflexionó García.

AMÉRICA LATINA IRELEVANTE

Otra de las diferencias que marca García al comparar históricamente la crisis de los misiles en Cuba y el actual conflicto en Ucrania es el rol y el peso de las naciones involucradas directa o indirectamente en ambos eventos.

En particular, América Latina aparece en la actualidad como un «actor global irrelevante», afirman varios expertos citados por el historiador.

«Cuando nosotros pensamos en los 60, estamos pensando en una región latinoamericana que tenía mucha más relevancia que en la actualidad», dijo.

García grabó que América Latina en ese momento particular de la historia era, como lo dijo el expresidente estadounidense John F. Kennedy (1961-1963), la región más peligrosa del mundo.

«Y si nosotros tomamos cualquier indicador de las relaciones internacionales en la actualidad hay una diferencia manifiesta con los años sesenta. (Hoy) América Latina es una porción muy pequeña dentro de la ONU, dentro del poder militar, el poder económico, en la participación en las circulaciones más importantes de dinero, patentes, etcétera.», sostuvo.

Pero América Latina en los años 60 no sólo era peligrosa y bastante más relevante, sino que también tenía un actor muy pequeño que desafiaba la geopolítica de las grandes potencias, y ese actor era Cuba.

EL PEQUEÑO GRAN ACTOR

Tal vez uno de los puntos más similares entre ambos conflictos es la importancia geopolítica que tenía Cuba para EEUU en los 60 y la que tiene Ucrania para Rusia en la actualidad.

«Son zonas de influencia, cercanas, donde las grandes potencias se están disputando su hegemonía y ahí sí creo que hay un punto de cercanía entre una cosa y la otra. Ucrania verdaderamente es una zona de interés geopolítico próximo para Rusia», dijo García.

Sin embargo, el rol que cumplió la nación insular es completamente diferente.

«Cuba desafiaba el lugar que ocupaba América Latina en la geopolítica, desafiaba la historia, se mete en la lógica de las grandes potencias y les pauta la agenda, a ambos grandes lados», subraya García.

Para el historiador, si hay algo que muestra la crisis de los misiles de los años 60 es el riesgo y esfuerzo que asumieron los cubanos para colocarse como un actor habilidoso y desafiar la bipolaridad.

«Los cubanos con esas negociaciones con la Unión Soviética, en ese contexto tan peligroso, también querían desafiar de esa manera la bipolaridad. Después se resolvió sin que las grandes potencias tomaran en cuenta la opinión cubana. Por eso, si lo miramos desde la lógica de los propios cubanos que quedaron desairados, podemos calificarlo como un evento bastante fracasado”, agregó.

NUEVA GUERRA FRÍA

Otra de las afirmaciones que comenzó una circular a medida que se acercaba un nuevo aniversario de la crisis de octubre, es que el mundo se enfrenta nuevamente a una Guerra Fría, algo que para García tampoco está acertado.

«Como señalan los internacionalistas, a mí me parece que hay diferencias que nos llevan a no comparar de manera muy enfática y muy profunda el escenario de la Guerra Fría de los años 60 con el de la actualidad», aseveró.

El historiador reconoce, sin embargo, que sí es real que la actual competencia entre EEUU y China es un conflicto estructurante para el mundo.

China «está imponiendo cosas en América Latina con mucha fuerza. Pero a su vez hay mucha gente que señala que estamos ante un momento de transición hegemónica y declive del poder estadounidense, no desde el punto de vista militar pero sí económico», dijo.

Cómo esto puede jugar en la dilucidación de la crisis de Ucrania, para García es aún incierto pero entiende que la nación asiática debería posicionarse de «manera mucho más clara para contribuir a una solución pacífica».

TELÉFONO ROJO

En abril, en una entrevista con la cadena de televisión rusa Pervy Kanal, el ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, ya advertía sobre las similitudes entre el conflicto de Ucrania y la crisis de los misiles en Cuba, y planteó su preocupación por la falta de comunicacion entre las partes involucradas.

Lavrov recordaba que en los 60 hubo «un canal de comunicación» en el que tenían confianza Kennedy y el presidente del Consejo de Ministros de la Unión Soviética, Nikita Jruschov (1958-1964).

«Ahora no existe ese canal. Nadie intenta crear uno», lamentó el secretario de Estado.

Para García, las reglas claras de esa «bipolaridad concentrada» que existía en esa época fue la que permitió que esto sucediera así, como también que numerosos actores efectuaran políticas de mediación que contribuirían a un desescalamiento del conflicto.

«Ahí hay una diferencia con la actualidad. La multiplicidad de actores en el conflicto actual lleva a que cualquier señal sea una escalada. Y en aquel momento, cuando repasas esos 10-15 días, te encontrás con una desescalada permanente del conflicto, parecía por momentos inminentes pero no había un escalamiento”, dijo.

Es por ello, insistió García, que es imprescindible más que nunca «revitalizar, profundizar y apostar a la diplomacia y sobre todo al multilateralismo».

Agregó que, contrariamente a lo que muchos pueden pensar hoy sobre la Organización de Estados Americanos (OEA), en aquel momento este organismo jugó un papel significativo en la dilucidación de la crisis de los misiles.

«En la actualidad tendemos a pensar a la OEA como la organización regional donde EEUU hace jugar muy fuerte su hegemonía, pero en aquel momento contribuyó con certeza con su unanimidad a la tramitación rápida del conflicto en la ONU», subrayó.

Para el historiador una de las lecciones más importantes a aprender de este episodio es la importancia del rol de la diplomacia y saber discernir entre provocación y hostilidad.

«La crisis de los misiles desaparecieron cuán importante y clave fue leer correctamente las señales del otro sin mal interpretarlas y cómo buscar actores para que medien en ese conflicto», remarcó García. 

Sputnik

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