Occidente y su papel en la desestabilización de la situación en Irán

La muerte de la joven iraní Mahsa Amini después de su arresto por la Policía dio origen a violentos disturbios en el país. Las autoridades iraníes en numerosas ocasiones han indicado que los recientes disturbios y protestas en Irán provocados por la muerte de la joven Mahsa Amini fueron planeados desde hace tiempo por Occidente.

El 13 de septiembre, Mahsa Amini, mujer iraní de 22 años, fue detenida por llevar mal puesto el velo —de uso obligatorio— que le cubría la cabeza. Amini fue trasladada a un centro de la Policía y la inteligencia militar para una charla explicativa donde sufrió un paro cardíaco. Si bien fue llevada de inmediato a un hospital, la joven falleció a los tres días.

La repentina muerte de la chica despertó la ira de los jóvenes iraníes, muchos responsabilizaron a la Policía de su muerte. Como consecuencia, en varias grandes ciudades del país se organizaron manifestaciones que duraron más de 10 días y causaron centenares de muertos y unos 180 heridos, así como daños a la infraestructura civil.

El jefe de la Policía iraní, el general Qasem Rezaei, dijo que cada cinco días moría un policía en las protestas. Hasta la fecha, hay información de unos 2.000 policías heridos, con distintos grados de gravedad.

Los manifestantes arrasaron las calles de las ciudades, dañando las infraestructuras públicas. Los bancos iraníes sufrieron daños por valor de 12,5 millones de dólares, el sector de las tecnologías de la información y la comunicación sufrió daños por valor de 1.000 millones de dólares, los manifestantes también destrozaron más de 60 de vehículos de ambulancias, causando daños por valor de unos 3.125 millones de dólares.

Según las autoridades iraníes, los disturbios en el país fueron dirigidos desde el extranjero. En una reunión de la comisión especial en el Parlamento iraní, el diputado Ahmad Husaín Falahi explicó que, gracias a las detenciones, las fuerzas del orden consiguieron averiguar que los manifestantes recibían una remuneración del extranjero. Por ejemplo, al menos 500.000 tomans (unos 15 dólares) fueron depositados en una cuenta por quemar públicamente la bandera iraní en la calle.

Según los medios de comunicación iraníes, el 41% de los detenidos eran menores de 20 años. Entre los detenidos por los disturbios había ciudadanos extranjeros de 14 países (Afganistán, Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Polonia, Italia, Francia, Países Bajos y Suecia, entre otros).

El líder espiritual de Irán, el ayatolá Alí Jameneí, culpó a Estados Unidos e Israel de organizar las protestas y los disturbios. El Ministerio de Asuntos Exteriores iraní también acusó a Francia y Noruega, cuyos políticos han expresado públicamente su apoyo a los manifestantes en Irán, de inmiscuirse en sus asuntos internos.

Los embajadores de Noruega fueron convocados al Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, así como el encargado de negocios francés en Teherán. Los diplomáticos europeos recibieron una nota de protesta por la promoción por parte de los medios de comunicación de mensajes subversivos y antiiraníes que piden el derrocamiento del gobierno en Irán. Fars, una agencia de noticias iraní cercana al CGRI [Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica, citando los resultados de una investigación de las agencias de inteligencia iraníes, dijo que «la Embajada de Alemania en Teherán estuvo involucrada en la coordinación de las protestas».

Según la agencia, fue el personal de la Embajada el que mantuvo varias reuniones con diplomáticos de otros países europeos en Teherán para encontrar formas de influir en el nivel de tensión social dentro del país, la Embajada alemana «coordinó a los Gobiernos extranjeros y a las organizaciones internacionales para aumentar la presión sobre la situación interna en la República Islámica.»

Los iraníes también señalan el papel de Francia en la organización de los disturbios en Irán. En mayo, el servicio de inteligencia iraní consiguió atrapar y detener a dos ciudadanos franceses (Cecile Kohler, de 37 años, y Chuck Paris, de 69) que confesaron ante las cámaras, a principios de octubre, que eran agentes de inteligencia, y que su misión era llamar a la organización de protestas y disturbios que pudieran llevar al derrocamiento del Gobierno en Irán.

Islam Hosein Tayeb, exjefe de la inteligencia iraní (Ministerio de Información) y actual asesor del comandante del CGRI, también afirmó que fuerzas extranjeras habían estado preparando disturbios en Irán desde la primavera. Subrayó, en particular, que Estados Unidos había estado preparando disturbios en Irán desde mayo. El plan de Washington consistía en movilizar a los jóvenes que protestaban en las universidades con dos pretextos: llevar el hiyab y los problemas económicos como desempleo o sanciones. Los disturbios debían extenderse a las escuelas y a los grupos étnicos y religiosos y, si tenían éxito, el enemigo planeaba ataques masivos contra centros especialmente sensibles.

Los diputados iraníes organizaron toda una sesión de audiencias de comisiones especiales para investigar los disturbios en el país y discutir el factor extranjero en las protestas iraníes. Ibrahim Azizi, vicepresidente de la Comisión de Política Exterior y Seguridad Nacional del Parlamento iraní, declaró: «Los europeos han empezado a interferir en los asuntos internos de Irán, lo que, por supuesto, es lamentable para nuestro país.»

Jalil Rahimi Jahanabadi, miembro de la Comisión de Seguridad Nacional y Política Exterior del Parlamento iraní: «Estados Unidos y algunos países occidentales, representados por Reino Unido y Francia, intentaron convertir los disturbios en civiles para desafiar la seguridad en el país con el fin de utilizarlo como palanca contra Irán en las negociaciones sobre el de Plan de Acción Integral Conjunto» (Joint Comprehensive Plan of ActionJCPOA, un acuerdo internacional sobre el programa nuclear de Irán).

El parlamentario Seyyed Ghani Nazari: «Exijo que el Ministerio de Asuntos Exteriores reaccione con decisión en respuesta al apoyo de algunos países a los disturbios callejeros y a la difusión de mentiras en los medios de comunicación, deben tomarse las medidas necesarias contra estos países asesinos sobre la base del derecho internacional.»

También se escucharon acusaciones de diplomáticos iraníes contra gobiernos occidentales. Nasser Kanani Chafee, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, en respuesta a las declaraciones de Anthony Blinken apoyando las protestas en Irán e introduciendo nuevas sanciones contra las autoridades iraníes por el incumplimiento de los derechos humanos, dijo:

«Con un historial tan vergonzoso en materia de derechos humanos, tanto dentro como fuera de Irán, ¿cómo se atreve Estados Unidos a considerarse representante de la alta moral y a predicar al mundo? Anthony Blinken debería recordar que es el secretario de Estado de un país cuya policía ha disparado y matado a 730 personas, muchas de ellas son negros, en solo nueve meses».

Ahmad Masumifar, embajador de Irán en Suecia: «La República Islámica de Irán responsabiliza a los países occidentales por su papel en el fomento de los disturbios, perjudicando a los civiles y a los funcionarios iraníes.»

Zahra Ershadi, embajadora y representante permanente adjunta de Irán ante la ONU: «Esperamos que los embajadores diplomáticos extranjeros (ante la ONU) y sus Gobiernos respeten las leyes iraníes y se abstengan de interferir en los asuntos internos de Irán».

El papel más negativo en la desestabilización de la situación en Irán, según las autoridades iraníes, lo ha desempeñado el Reino Unido. Los medios de comunicación en lengua persa controlados por Londres (BBC Farsi e Iran International) fueron los que más llamaron a la gente a tomar las calles de Irán y oponer resistencia a las fuerzas del orden. Irán respondió imponiendo sanciones a estos medios de comunicación por «acciones que conducen al malestar, la violencia y los ataques terroristas contra el pueblo iraní».

Ahmad Vahidi, jefe del Ministerio del Interior iraní, declaró a su vez en relación con el papel negativo y la excesiva actividad de los medios de comunicación occidentales en la cobertura de los acontecimientos en Irán:

«Solo en Estados Unidos se publicaron 1504 artículos en una semana sobre las protestas, en Inglaterra 720 artículos en 9 días, en Alemania 830 artículos, en Francia 655 artículos, en España 207 artículos y en Italia 497 artículos sobre la Sra. Mahsa Amini. Además, solo en Twitter se hicieron más de 240 millones de tuits y no se trataba de usuarios, sino de miles de bots.»

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