Suicidio: la pandemia silenciosa que afecta a la Policía de Uruguay

Un policía concurre al hospital reclamando atención desbordado por su situación familiar y económica. Es atendido por una doctora que lo deriva a un psicólogo, pero la consulta es recién para dentro de un mes. Al día siguiente el hombre se quita la vida con su arma de reglamento frente a su pareja y su hijo pequeño.

Por Diego Montesdeoca*

Este caso ocurrió en 2017, pero ejemplifica lo que a diario le sucede a los funcionarios policiales de Uruguay, que desbordados emocionalmente buscan ayuda institucional y no la consiguen.

En los últimos días del mes de octubre y en menos de 48 horas, tres policías decidieron terminar con su vida, lo que ha puesto nuevamente sobre el tapete la necesidad de abordar esta problemática en un país que registra una de las tasas más altas de suicidios en América, con una tendencia al alza desde hace 20 años.

«Es una pandemia silenciosa que tenemos los trabajadores policiales», dijo a la Agencia Sputnik el secretario general del Sindicato de Funcionarios Policiales de Montevideo (SIFPOM), Ricardo González.

Según cifras extraoficiales, son 19 los policías que se suicidaron en Uruguay en lo que va del año.

CIFRAS

Uno de los puntos a establecer, previo a analizar las posibles causas de este fenómeno en la Policía, es que Uruguay es uno de los países con la tasa más alta de autoeliminación del continente, con 21,3 suicidios cada 100.000 habitantes.

En 2021, según cifras del Ministerio de Salud Pública, 758 personas se quitaron la vida en un país con una población de unos 3,5 millones de habitantes.

El promedio mundial es de 10,5 casos cada 100.000 personas.

Y en la Policía uruguaya los datos son aún peores.

«La tasa de suicidio está en el entorno de 50 cada 100.000 habitantes», afirmó a la Agencia Sputnik el comisario retirado Flavio Cuña, licenciado en seguridad pública y autor del proyecto de ley de prevención del suicidio, impulsado por la Unión de Sindicatos Policiales (USIP).

Según el especialista, el suicidio no es un problema nuevo y recordó que en 2012, el por entonces director nacional de Policía, Julio Guarteche, ya advertía que en Uruguay por cada efectivo que muere en acto directo de servicio, otros cuatro se suicidan.

«No creo que las cifras actuales se hayan modificado, por lo menos hasta donde pude cotejar, porque las cifras de suicidios en la Policía no es una información a la que se acceda fácilmente», afirmó el exfuncionario.

Este último punto (la falta de datos oficiales) es una de las mayores dificultades a la hora de diagnosticar cuál es la realidad del país, dijo a esta agencia el antropólogo argentino especializado en el estudio de la Policía uruguaya, Federico del Castillo.

Ambos analistas coinciden en que transparentar las cifras generaría un mayor involucramiento en la problemática por parte de la sociedad, las autoridades y el sistema político.

La Agencia Sputnik intentó obtener cifras por parte del Ministerio del Interior, pero al cabo de esta nota no obtuvo respuestas.

CAUSAS

Para Del Castillo, existen dos pistas que se pueden seguir para tratar de entender el aumento de los suicidios entre los policías uruguayos.

«La primera tiene que ver con lo que es la experiencia policial, la trayectoria laboral de los policías. Son funcionarios que están en contacto, cotidianamente o no, con experiencias de violencia, lo que tiene un impacto diferencial sobre la subjetividad de cada uno. Se encuentran con un cadáver en estado de descomposición y tienen que actuar, son los primeros en llegar a la escena», explicó.

Para el antropólogo, eso de alguna manera va permeando en la subjetividad del policía, que neutraliza experiencias que para un civil serían excepcionales.

Pero también en las trayectorias laborales de los policías están muy marcadas las experiencias de hostigamiento por parte de sus superiores.

La presidenta del SIFPOM, Patricia Rodríguez, dijo a la Agencia Sputnik que más de 18 por ciento de las certificaciones corresponden a enfermedades psíquicas adquiridas en la función.

«(Los policías) van y cuentan que en realidad se terminan enfermando muchas veces por el hostigamiento de algunos mandos, tanto medios como superiores, en el día a día, en lo cotidiano. Es un acoso laboral que termina enfermando al funcionario», explica.

RESPUESTA INSTITUCIONAL

Los sindicatos policiales denuncian que uno de los principales problemas para resolver esta problemática es la falta de contención institucional.

«Tenemos compañeros que llegan desbordados a Emergencias del Hospital Policial y lo más fácil es medicarlos, decirles que vengan en unos meses y sacarles el arma (de reglamento)», dice González.

El dirigente denunció además que en la puerta de Emergencias no hay un psicólogo para atender a los trabajadores.

«¿Por qué? Porque dicen que no es necesario. A nivel de protocolo de Emergencias tal vez no sea necesario, pero en nuestra función, como funcionarios policiales, en un Hospital Policial debería haber (un profesional) para que cuando un policía llegue desbordado alguien lo contenga», sostuvo.

La presidenta del sindicato acota que las autoridades del Hospital Policial «no están a la altura de las circunstancias» y recordó que han pedido de forma reiterada su renuncia.

Para Del Castillo, la medida de desarmar a un policía que dice «yo estoy en riesgo» (de suicidio), es correcta, pero va a contrapelo de una serie de representaciones que ponen al arma en un lugar sagrado.

«Cuando a un policía se le retira el arma, entra en una fuerte crisis de identidad. Se siente despojado de su objeto sagrado, pero además no puede cumplir servicios de seguridad 222 (seguridad privada) y entonces también se perjudica su ingreso», sostiene.

POLÍTICA

Los suicidios son la primera causa de muertes violentas en Uruguay; duplican a los homicidios, casi duplican a los accidentes de tránsito y es 25 veces superior a los femicidios.

Sin embargo, esta problemática está invisibilizada, opina Cuña.

«Mi teoría es que al no concitar votos, no genera un interés político partidario en ningún aspecto, sea de derecha, de izquierda o de centro. Entonces, no hay un interés del Estado por prevenir estas situaciones», señaló.

Consultado sobre el tema, el presidente de Uruguay, Luis Lacalle Pou, reconoció que existen falencias a nivel institucional para prevenir los suicidios en la Policía y dijo entender el reclamo de los sindicatos.

«Es un flagelo a nivel nacional y en el caso de los funcionarios públicos, y en este caso de los policías, seguramente haya que estar más cerca para prevenir, si es que se puede. Entiendo el reclamo de los sindicatos […] es de recibo lo que plantean», dijo el mandatario el jueves 3 de noviembre, en declaraciones a la prensa en el departamento de Lavalleja (sureste).

SOLUCIONES

Uruguay actualmente es el único país de la región que carece de una ley integral de prevención del suicidio.

«Argentina tiene, Brasil tiene y Paraguay tiene», afirmó Cuña al ser consultado sobre el proyecto de ley de su autoría, presentado por la USIP al Parlamento y al Gobierno.

En líneas generales, la iniciativa establece que los organismos públicos y privados vinculados a la salud deberán remitir en un plazo máximo de seis meses toda la información sobre suicidios para sistematizar los datos.

Prevé además la creación de un consejo nacional consultivo y fiscalizador y un plan nacional por parte del Ministerio de Desarrollo Social.

Por otra parte, la iniciativa plantea crear un sitio web, una aplicación para reportar posibles casos y cambiar el actual número de ayuda, el 0800 0767, por entender que es largo y difícil de recordar.

«Es un trabalenguas de complicado. […] Argentina tiene el 135, emergencia policial, 911. ¿Qué tan difícil puede ser tener una cifra de tres números, sencilla?», se pregunta Cuña.

La iniciativa se encuentra actualmente a estudio del Ministerio de Interior, en el marco de una comisión de salud creada junto con los sindicatos y que tiene un plazo de 60 días para expedirse.

«Por ahora, la comisión lo único que ha hecho es recabar esos proyectos, pero no ha habido ningún cambio», aseguró la presidenta del SIFPOM.

A nivel parlamentario, en tanto, el proyecto de ley fue ingresado en mayo a la Cámara de Representantes, a iniciativa del diputado del gobernante Partido Nacional, Gonzalo Mujica.

El texto aún no ha sido analizado.

*Sputnik

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