La cuestión del cambio climático es económica, afirma secretaria argentina de Ambiente

La secretaria argentina de Ambiente, Cecilia Nicolini, afirmó durante una entrevista con la Agencia Sputnik que los esfuerzos por combatir la emergencia climática requieren de un compromiso económico.
«La cuestión del cambio climático tiene que ser una discusión económica; si no, va a ser muy difícil que avancemos», sentenció Nicolini durante una entrevista desde la ciudad egipcia Sharm el-Sheij, en el marco de la 27 Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP27).

Argentina, de hecho, puede ponerle un número al proceso que ha encarado para mitigar y adaptarse al cambio climático hasta 2030: necesitará 185.000 millones de dólares.

La ciencia ha dejado en claro que no se puede producir como antes y que el aumento de la temperatura global puede ser devastador para el entorno y la calidad de vida, pero «esa narrativa que los países desarrollados están resaltando tiene que traducirse en una ambición real en términos económicos y financieros, y es ahí donde las agendas no sea alinean como deberían para cumplir con los objetivos», objetó Nicolini.

En ese sentido, la jefa de la delegación argentina que participa en la COP27 destacó que para el país este evento es de gran trascendencia, «porque el enfoque es sobre los medios de implementación, y eso tiene que ver con algo fundamental para cumplir con las metas climáticas, que es el financiamiento».

Los países del Norte incumplieron su compromiso de ayudar con 100.000 millones de dólares anuales a los del Sur en la reducción de emisiones y en la transición ecológica, según habían prometido durante la Conferencia del Clima de Copenhague de 2009.

«Desde el sur global demandamos un compromiso de los países más desarrollados y que históricamente han contribuido más a la contaminación ambiental», sostuvo la titular de la Secretaría de Cambio Climático, Desarrollo Sostenible e Innovación del Ministerio de Ambiente.

Argentina, en cambio, tiene dos compromisos «muy firmes» en su agenda climática: conseguir la neutralidad de carbono en 2050 y reducir a 349 megatoneladas de dióxido de carbono los gases de efecto invernadero para 2030.

En 2018, el país emitió 366 megatoneladas, según el último Inventario Nacional de Gases de Efecto Invernadero, de 2021.

«Además tenemos una agenda muy enfocada en los temas de adaptación, que históricamente se han visto relegados porque es más un asunto de los países en desarrollo, centrada en cómo trabajamos en fortalecer la infraestructura para que sea más resiliente, y en cómo preparamos nuestros territorios para las inclemencias del cambio climático», afirmó Nicolini.

Ante la evidencia de que los países del Sur son los más afectados por los extremos climáticos, sean olas de calor, inundaciones, incendios, o sequías, Argentina busca que de cara a 2025 se establezca una nueva meta de financiamiento por parte de los países desarrollados, algo que se encuentra en negociaciones en estos momentos para que no sea una vaga aspiración, sino un objetivo concreto, con un número.

En el marco de esta Convención, los países más vulnerables sí consiguieron incorporar dentro de las conversaciones un concepto resistido por las naciones desarrolladas: el de pérdidas y daños.

«Conseguimos que se incluyera, porque no lo querían incluir, y ahora esperamos que se pueda debatir un esquema propio de financiamiento, para que todo aquello que no alcance con la agenda de mitigación y adaptación se pueda compensar con las perdidas y daños que ya ocasionaron», precisó Nicolini.

ESPACIOS DE NEGOCIACIÓN

Argentina ha propuesto estos ejes de discusión en el G77 más China y en otro grupo que integran también Brasil y Uruguay (ABU).

A diferencia de África, que tiene su propio grupo negociador dentro de la COP27, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) carece de este perfil para hablar con una voz única, «pero sí hicimos un grupo de integración regional que sienta a todos los países de América Latina y el Caribe hasta fines de este año y sienta posiciones comunes», matizó Nicolini.

En septiembre se reunieron los responsables climáticos de los países de la región y consensuaron sus posiciones de cara a la COP27 para que cada nación pudiera reclamar en sus espacios de negociación ciertos objetivos comunes, como la necesidad de una agenda de financiamiento y de adaptación, o el pedido de canje de deuda por acción climática.

Argentina, por su parte, ha presentado dos documentos que resumen su acción por el clima.

El primero es el Plan Nacional de Adaptación y Mitigación al Cambio Climático al 2030.

«Hemos puesto la vara altísima, que es haber llegado con un plan con más de 250 medidas, en el que han participado 8.600 personas de 75 áreas de Gobierno y que tiene muchas metas de adaptación para que lo que trabajemos pueda redundar en beneficios de nuestra gente», refirió Nicolini.

A este documento se suma la Estrategia de desarrollo resiliente con bajas emisiones a largo plazo (ELP), aprobado por el gabinete de cambio climático, integrado por el sector público y las jurisdicciones del país, y el Consejo Asesor Externo, que reúne a investigadores, organizaciones ambientales, sindicatos y comunidades indígenas.

«Este plan se equipara incluso con las ambiciones de países desarrollados, y plantea algo fundamental, que es pasar de la retórica a la acción, del plan a la implementación», puntualizó la funcionaria.

APUESTAS DE ARGENTINA

Respecto a sus necesidades energéticas, la nación sudamericana considera que el gas natural puede ser funcional a corto y medio plazo para financiar la transición climática, por más que sea un combustible fósil.

Dentro del proceso de transición, el país tampoco renunciará a la energía nuclear, y en específico se aboca desde 2014 a la construcción de su primer reactor modular de baja potencia, llamado Carem.

«De los 80 reactores que hay en desarrollo en todo el mundo, Argentina tiene el que está más avanzado, al estar construido en un 70 por ciento, y no solo puede ser un complemento para las energías renovables, dadas sus intermitencias, sino también para proveer energía en zonas aisladas o para asistir a países que no tengan capacidad de generar energía con fuentes renovables», detalló Nicolini.

También es relevante el triángulo del litio que conforma Argentina junto con Bolivia y Chile, lo que convierte a estos tres países en productores potenciales de baterías.

En términos generales, «con todo el potencial eólico y solar que tenemos, necesitamos acceder a divisas para poder invertir en transmisión eléctrica en un país tan vasto, tan ancho y tan largo como es éste, para que tengamos un mayor desarrollo de parques eólicos y solares y lo que se produzca se pueda transmitir a través de una red», dijo la secretaria de Ambiente.

El país también tiene el desafío de adecuar su flota de transporte para hacerla más resiliente, y de hacer más sostenible la producción de alimentos y la ganadería.

En este último caso «se está trabajando en proyectos de ganadería integrada con bosques, en que la agricultura sea más sostenible, que requiera menos cantidad de agua y que sea más productiva por hectárea; y también en evitar la expansión de la frontera agropecuaria para conservar nuestros bosques», aclaró Nicolini.

La secretaria de Ambiente reconoció que «en la mirada de los sectores afectados, genera bastante controversia, pero cuando uno ve la foto completa, ve que son más las oportunidades que los problemas».

«Ahora, esto se tiene que dar con el acompañamiento de mecanismos de financiamiento e inversión de países que hemos sufrido con la pandemia y que estamos altamente endeudados, en nuestro caso de manera responsable por el Gobierno anterior y por el Fondo Monetario Internacional (FMI), que dio el préstamo más grande de su historia y que también dificulta la velocidad a la que queremos hacer esta transición», concluyó.

El presidente electo de Brasil, Luis Inácio Lula da Silva, también ha exigido en la COP27 la creación de un fondo que compense a los países del Sur por los daños que causa la emergencia climática.

La COP27, que se inauguró el pasado 6 de noviembre en la ciudad egipcia de Sharm el Sheij y culminará este viernes, cuenta con la participación de más de 44.000 representantes de 190 países, entre ellos más de 120 líderes.

Sputnik

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