«Ser enemigo de EEUU puede ser peligroso»: ¿por qué temen las élites francesas a Washington?

Un nuevo estudio reveló algunos datos inusuales sobre a quién y qué temen más las agencias de inteligencia francesas cuando se trata de amenazas a la economía del país. La investigación mostró que el 97% considera que EEUU, «buscando asegurar su supremacía sobre el mundo», es la amenaza más grande a los intereses económicos de Francia.

Las conclusiones se basan en una amplia investigación y en entrevistas con expertos de la inteligencia francesa, incluidos representantes de las agencias de espionaje, y por tanto reflejan la posición y el pensamiento de los expertos en el campo poco estudiado de la guerra económica. Su opinión colectiva es muy clara: el 97% considera que EEUU es la potencia extranjera que «más amenaza» a los «intereses económicos» de París.

¿Quién es el verdadero enemigo?

La encuesta se realizó para responder a la pregunta: «¿Qué pasará con Francia en una guerra económica cada vez más grave?».

Esta cuestión es cada vez más relevante para la UE porque las sanciones occidentales a las exportaciones de Moscú, especialmente las energéticas, han tenido un impacto desastroso en los países europeos, pero no tuvieron el efecto previsto en Rusia. Tampoco afectaron EEUU, el país que impulsó estas medidas. Sin embargo, esta cuestión no se plantea en otros países de Europa.

Como explica el autor principal, Christian Harbulot, desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, Francia, al igual que otros países europeos, «vivió en un estado de descontento tácito». Al final de ese conflicto, el «miedo evidente» entre la élite francesa era que el Partido Comunista llegara al poder en París y eso «incitó fuertemente a una parte de la clase política a poner nuestra seguridad en manos de EEUU, en particular pidiendo bases militares permanentes en Francia».

«No hace falta decir que todo tiene un precio. La compensación por esta ayuda del otro lado del Atlántico fue que entramos en un estado de dependencia global —monetaria, financiera y tecnológica—de Estados Unidos», explicó Harbulot. Y si no se cuenta de 1958 a 1965, cuando el general Charles de Gaulle intentó aumentar la autonomía de París respecto a Washington y la OTAN, los dirigentes franceses «dieron en el clavo», agregó el investigador.

Este reconocimiento significa que, con la excepción de raros escándalos públicos como la venta de activos franceses a empresas estadounidenses o la cancelación por parte de Australia de su compra de submarinos de fabricación francesa en favor de un controvertido acuerdo con EEUU y el Reino Unido (AUKUS), apenas se reconoce públicamente, y mucho menos se discute, cómo Washington ejerce un importante grado de control sobre la economía francesa y en consecuencia también sobre la política.

Como resultado, tanto los políticos como los ciudadanos se esfuerzan por identificar «quién es su enemigo» realmente. «En las esferas de poder» de toda Europa, agrega Harbulot, «es habitual pasar por alto este tipo de cuestiones» y la guerra económica sigue siendo «un enfrentamiento subterráneo que precede, acompaña y luego sustituye a los conflictos militares clásicos».

Esto, a su vez, significa que cualquier debate sobre la «hostilidad o el daño» en las relaciones de Europa con Washington pasa por alto el hecho de que «EEUU busca asegurar su supremacía sobre el mundo al no manifestarse como un imperio tradicional».

Los ‘Cinco Ojos’

Christian Harbulot sugiere que el «estado de falta de información» es aún más pronunciado en Alemania, ya que Berlín «busca establecer una nueva forma de dominación en Europa» basada en la dependencia de Washington.

Pero además de que la «dependencia» de Francia respecto a Washington es diferente a la de Alemania, París tiene otras razones para cultivar una «cultura de lucha económica» y vigilar de cerca los «intereses extranjeros» que perjudican a la economía y a las empresas del país.

Una orden de espionaje de la Agencia de Seguridad Nacional de EEUU enviada a otros miembros de la red mundial de espionaje Cinco Ojos —Australia, Canadá, Nueva Zelanda y el Reino Unido— fue publicada por WikiLeaks y muestra que desde al menos 2002, Washington envió a sus aliados anglosajones solicitudes anuales de «necesidades de información». Se exigía toda la información que puedan conseguir sobre las actividades económicas de las empresas francesas, las políticas económicas y comerciales del Gobierno galo, así como las opiniones de París sobre las cumbres anuales.

El autor agregó que Washington estaba especialmente preocupado por la victoria del Partido Socialista y, por tanto, buscó información sobre una serie de temas «con el fin de preparar a los principales políticos estadounidenses para el panorama político francés tras las elecciones y el posible impacto en las relaciones entre EEUU y Francia».

La Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) también estaba muy interesada en los «puntos de vista y la caracterización» de Washington por parte de los candidatos presidenciales, así como en los esfuerzos de éstos y de los partidos que representaban para «establecer contacto con los líderes de otros países», incluidos algunos de los Estados de la red de los Cinco Ojos.

El veterano estratega estadounidense y exsecretario de Estado Henry Kissinger comentó en una ocasión que «ser enemigo de EEUU puede ser peligroso, pero ser amigo es mortal», recordó Harbulot.

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